Las inundaciones que cada temporada de lluvias afectan a miles de familias en el oriente del Valle de México podrían reducirse de manera importante con un proyecto de infraestructura hidráulica de 11 mil 200 millones de pesos, impulsado por el Gobierno de México en coordinación con los gobiernos del Estado de México y la Ciudad de México.
Durante la conferencia matutina del pasado 6 de julio, el director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Efraín Morales López, informó que el plan registra un avance del 90% y que las obras principales estarán concluidas en aproximadamente 15 días, mientras que los trabajos específicos en Chalco y Valle de Chalco finalizarán durante octubre.
¿En qué consiste el proyecto de 11 mil 200 millones de pesos?
De acuerdo con la información presentada por Conagua, el plan contempla seis obras estratégicas para incrementar la capacidad del sistema de drenaje y acelerar el desalojo del agua de lluvia en una de las zonas con mayor riesgo de inundaciones del país.
Entre las acciones más relevantes destacan:
Ampliación de la Laguna El Salado, cuya capacidad de almacenamiento pasó de 300 mil a 1.4 millones de metros cúbicos.
Colector Teotongo, que permitirá aumentar la capacidad de desalojo en 4 mil litros por segundo, captando principalmente el agua proveniente de la Sierra de Santa Catarina.
Colector Pinos, que registra un 88% de avance y se prevé concluya en alrededor de dos semanas.
Colector Carmelo Pérez, una obra que permaneció inconclusa durante casi una década y que ya fue terminada.
Cárcamo de bombeo Xochiaca, considerado una de las piezas centrales del proyecto, con capacidad para incrementar el desalojo de agua en 16 mil litros por segundo.
Obras complementarias en la Laguna de Churubusco, que presentan un 85% de avance.
¿Qué zonas serán las principales beneficiadas?
El proyecto beneficiará principalmente a municipios del oriente del Estado de México, así como a alcaldías del oriente de la Ciudad de México, una región que históricamente enfrenta problemas de inundaciones durante la temporada de lluvias debido a la alta concentración urbana y la capacidad limitada de la infraestructura hidráulica.
La expectativa del Gobierno federal es que, una vez concluidas las obras, aumente la capacidad para conducir y desalojar el agua pluvial, disminuyendo el riesgo de afectaciones en viviendas, vialidades y servicios públicos durante las precipitaciones intensas.
