Los Incomparables, cómo se se hacen llamar, invadieron el Estadio Azteca y sus alrededores, para alentar a los Tigres en su duelo ante Cruz Azul.

Cómo si se tratara de las calles de San Nicolás, la afición regiomontana se hizo presente en Santa Úrsula, para convertir el Azteca en una susursal del famoso Volcán universitario.