El Sparta Praga y el Nüremberg tuvieron una cita para un amistoso. Aunque el partido fue atractivo, los fanáticos se distrajeron  y armaron una guerra de bolas de nieve.

El inmueble estaba resintiendo el clima gélido. Los hinchas no desaprovecharon la oportunidad y se pusieron a jugar con la nieve.

Utilizando una valla como separación entre los bandos, algunos seguidores empezaron a lanzarse proyectiles entre sí. 

 

 

No obstante al hecho, no se desarrolló con violencia, sino como una inusual convivencia entre los asistentes.