IVÁN CAÑADA

El duelo se preveía de alto riesgo en las canchas y en las gradas. El México ante Honduras desborda pasiones en el campo, así como entre los gustos de la gente. En Carson, la afluencia de aficionados demostró lo que implica la rivalidad para muchos, al grado que hasta los golpes llegaron.

Fue alrededor del minuto 19 del primer tiempo, cuando la gente todavía ingresaba al Home Depot Center cuando algunos aficionados sobrepasaron los límites y se engancharon en grupos en la puerta noreste del inmueble californiano.

Fueron diversos los seguidores que rompieron con el respeto y la tranquilidad, para llegar a los golpes en pleno encuentro. Durante alrededor de dos minutos, los aficionados se encararon, lo que provocó que las autoridades pertinentes llegaran a separar a los culpables para evitar que pasaran mayores daños.

El ambiente, desde antes de la batalla, era bastante hostil entre mexicanos y hondureños. La pasión por el partido causó insultos constantes entre los seguidores de ambos países, que, además, reclamaban también las acciones dentro del campo de juego, donde los hondureños querían imponer sus condiciones físicas.

En las gradas, ante la superioridad mexicana, los seguidores del Tri no dejaron de celebrar en ningún instante y se burlaban de sus oponentes, que del "Honduras, Honduras” del inicio, pasó a un silencio que prevaleció por lo que resto del encuentro de su parte, mientras los mexicanos gozaban del triunfo.

Aunado al marcador, los que apoyaron al Tri también se burlaban de sus rivales con gritos como el "Quiere llorar, quiere llorar”, ante cada acción en la que se demostraba el dominio del equipo que vistió de negro.

Al final el ambiente tenso del encuentro en el campo no pasó a mayores ni con nada por lamentar, mientras unos continuaron con la fiesta y los otros abandonaron cabizbajos el inmueble, a la espera de una pronta revancha.