Ganar en Europa siempre te pone en el mapa, pero regresar al año siguiente con toda la presión de ser la campeona defensora y volver a deslumbrar en la prueba, te pone en una categoría completamente distinta. Alegna González nos acaba de dar una verdadera cátedra de resistencia pura. La marchista chihuahuense no se guardó absolutamente nada y se consagró bicampeona en los 10 kilómetros del V Gran Premio Internacional Madrid Marcha.

Competir en esta disciplina ya es complicado, pero hacerlo bajo un calor asfixiante exige una preparación mental y física que muy pocos atletas tienen. Alegna dominó el circuito de principio a fin, cruzando la meta con un tiempo oficial de 44:03 minutos. En la recta final de la carrera sacó esa garra competitiva que la define para imponerse sobre rivales de altísimo nivel como la peruana Evelyn Inga y la española Aldara Meilán.

Y ojo con el escenario. Esto no fue en una pista de tartán vacía. Lograr este triunfo en un evento de categoría Gold que juntó a más de 12 mil personas a lo largo de la icónica Gran Vía es un espectáculo deportivo mayor. En una jornada donde además se le rindió homenaje a una leyenda de la marcha como el ecuatoriano Jefferson Pérez, la mexicana dejó clarísimo que ella es la dueña actual de la prueba. Su técnica no se rompe cuando el cuerpo pide oxígeno a gritos, y sabe cerrar las carreras con la madurez de las grandes figuras mundiales.

Aquí es donde toca hacer un poco de autocrítica como medio y como afición. En México tenemos la pésima costumbre de acordarnos de nuestros marchistas únicamente cuando faltan un par de meses para los Juegos Olímpicos. El atletismo tiene en Alegna a una carta fuertísima que está allá afuera compitiendo en la élite todos los años y ganando terreno internacional. Lo que vimos en España es el reflejo de una atleta que trabaja en silencio, que no pide reflectores regalados y que va a Europa a confirmar su nivel a cada paso.

Es urgente dejar de ser aficionados y analistas cada cuatro años. El oro de Alegna González en Madrid no es una simple anécdota de fin de semana; es un resultado que exige el respeto y el seguimiento constante de toda la prensa deportiva. La jerarquía en el atletismo se gana refrendando victorias en territorio visitante y bajo condiciones extremas, y hoy la mexicana nos demostró que tiene las piernas, la técnica y la disciplina para seguir dominando al mundo.

¡Abramos cancha!