El suicidio se convirtió en la tercera causa de muerte entre niñas, niños y adolescentes de 10 a 14 años en México, de acuerdo con cifras preliminares de 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), analizadas por Tejiendo Redes Infancia. En ese grupo de edad se contabilizaron 280 defunciones por esta causa, sólo por debajo de los accidentes, con 651 casos, y los tumores malignos, que sumaron 460. Los datos muestran cómo el perfil de mortalidad cambia de manera importante durante la infancia y la adolescencia.

Una de las diferencias que destacan en las estadísticas corresponde al sexo de las víctimas. De los 280 fallecimientos por suicidio registrados entre los 10 y 14 años, 159 correspondieron a niñas y adolescentes mujeres, frente a 121 hombres. Este comportamiento contrasta con otras causas de muerte, como los accidentes y las agresiones, donde los varones concentran más casos. Para Tejiendo Redes Infancia, la diferencia requiere analizar las condiciones particulares que enfrentan niñas y niños.

En 2025 se registraron 280 suicidios entre menores de 10 a 14 años./1/istock

¿Qué revelan las cifras sobre la violencia y los accidentes?

Las estadísticas del INEGI muestran que los riesgos también presentan diferencias importantes según el sexo. Entre los 10 y 14 años se registraron 449 muertes de hombres y 202 de mujeres por accidentes, mientras que las agresiones provocaron 165 defunciones: 108 corresponden a hombres y 57 a mujeres. En contraste, el suicidio presentó una distribución diferente, con más fallecimientos de mujeres que de hombres. Estas variaciones hacen necesario evitar explicaciones generales sobre las causas de muerte durante esta etapa.

Tejiendo Redes Infancia señaló que el suicidio es un fenómeno multifactorial y las estadísticas no permiten explicar por sí solas las circunstancias de cada fallecimiento. La organización planteó la necesidad de estudiar factores como la salud mental, la violencia, la discriminación y los vínculos familiares, además de considerar las condiciones sociales y territoriales. Por ello, pidió que las cifras sean analizadas desde un enfoque de derechos de niñas, niños y adolescentes.

Las niñas y adolescentes concentraron 159 de esos fallecimientos./2/istock

La edad cambia el panorama de mortalidad

A medida que aumenta la edad, las principales causas de muerte también se transforman. Entre las personas de 15 a 24 años, los accidentes ocuparon el primer lugar con 6 mil 242 casos, seguidos por las agresiones con 5 mil 392 y el suicidio con 2 mil 153. El cambio refleja un mayor peso de la violencia y de las muertes asociadas con factores externos durante la adolescencia y la juventud.

El panorama de la violencia también se refleja en las cifras generales de 2025. México registró 27 mil 989 presuntos homicidios, de los cuales 70.8 por ciento fueron cometidos con arma de fuego. Además, los homicidios fueron la principal causa de muerte entre los hombres de 25 a 34 años. En cuanto al suicidio, se contabilizaron 8 mil 846 casos en el país, concentrados principalmente entre personas de 15 a 34 años.

Las causas de muerte cambian conforme aumenta la edad./3/istock

Infancia temprana enfrenta otros riesgos

Antes de llegar a la adolescencia, las causas de muerte presentan un comportamiento distinto. Durante el primer año de vida se registraron 12 mil 207 defunciones, de las cuales 6 mil 278 estuvieron relacionadas con afecciones originadas en el periodo perinatal y 3 mil 3 con malformaciones congénitas. En conjunto, ambas causas representaron casi tres de cada cuatro fallecimientos registrados en ese grupo de edad.

Los datos también muestran que las causas de muerte cambian conforme niñas, niños y adolescentes crecen, por lo que Tejiendo Redes Infancia llamó a estudiar las cifras con mayor detalle. La organización planteó que desagregar la información por edad, sexo y territorio permite identificar diferencias que pueden quedar ocultas en los totales nacionales. El análisis busca contribuir a la identificación de riesgos y a la evaluación de las políticas públicas destinadas a proteger la vida y el desarrollo de la infancia.