Guillermo Almada comenzó a vivir en carne propia lo que significa dirigir al América. El pasado domingo, el estratega uruguayo fue testigo de una de las muestras de grandeza que tiene el americanismo: pintar de amarillo los estadios de Estados Unidos.
Parecía que las Águilas estaban jugando en México, pero no. El Providence Park, casa del Portland Timbers, sufrió una invasión azulcrema a más de 3,500 kilómetros de su verdadero hogar.
Las tribunas se llenaron de aficionados americanistas que hicieron sentir local al conjunto de Coapa, llegando incluso a dejar impresionado al jugador del Timbers, Kristoffer Velde, quien no podía creer lo que estaba viendo.
Otro que resultó impresionado fue el propio Guillermo Almada, quien reconoció el respaldo de la afición:
Ya lo he dicho, hay que reconocerles lo que hicieron, me saco el sombrero, porque es mucho el apoyo que tenemos constantemente de nuestra afición”, señaló el técnico uruguayo.
Para Almada, el apoyo que reciben las Águilas es tan grande que considera a la afición como otro jugador:
Son el jugador número 12 que nos está apoyando permanentemente y creo que los jugadores también se han sentido identificados con el apoyo”, agregó.
El estratega destacó que ese impulso es recíproco, ya que le pide a sus jugadores transmitir esa misma energía desde el campo.
Ellos también han transmitido cosas desde el campo hacia afuera. Siempre les digo que debemos transmitirles a nuestra gente para que se sienta identificada con el juego y con la energía que ponen. Así que siempre es importante sentir ese respaldo que hemos sentido desde el primer partido”, finalizó.

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