Chivas está cambiando la manera en la que entiende la salida de sus futbolistas al extranjero. Durante años, el Guadalajara abrió las puertas a sus jugadores para cumplir el sueño de emigrar, principalmente a Europa, aun cuando las condiciones de aquellas operaciones no siempre representan grandes beneficios económicos para la institución. Hoy, esa filosofía comienza a quedar atrás.
Con Amaury Vergara al frente del club y Alejandro Manzo como una de las figuras principales de la estructura deportiva, el Guadalajara ha comenzado a modificar su estrategia. El objetivo ya no es únicamente facilitar la salida de sus futbolistas, sino hacerlo mediante operaciones que permitan al club obtener una retribución acorde con el valor de cada jugador y, en algunos casos, conservar una participación sobre su futuro.
Manzo comenzó su camino en la estructura directiva de Chivas en 2021, como secretario técnico. Un año después, tras la salida de Ricardo Peláez, asumió mayores responsabilidades y tomó el control de la dirección deportiva del equipo.
Desde entonces, uno de los cambios más importantes ha ocurrido en la forma de negociar a los futbolistas. Chivas mantiene la intención de impulsar a sus jugadores hacia otros mercados, pero ahora busca que esa proyección también se traduzca en ingresos para el club.
De cumplir sueños a generar ganancias
La etapa de Jorge Vergara (QEPD) estuvo marcada, entre otras cosas, por una filosofía de respaldo hacia los futbolistas que buscaban cumplir el sueño de jugar en el extranjero. El Guadalajara se convirtió en una plataforma para proyectar talento mexicano, incluso cuando las transferencias no representaban grandes cantidades para las arcas rojiblancas.
El objetivo era claro: permitir que los jugadores crecieran profesionalmente y llevaran el nombre de Chivas al futbol internacional. Sin embargo, varias de esas operaciones dejaron poco dinero al club.
Entre los casos más representativos aparecen Carlos Vela, Raúl Gudiño, Carlos Salcedo, JJ Macías, Omar Bravo y Oswaldo Alanís.
Vela llegó al Arsenal por alrededor de 500 mil euros, mientras que Gudiño fue cedido al Porto y posteriormente comprado por aproximadamente 1.5 millones de euros. Salcedo y Macías emigraron mediante préstamos a la Fiorentina y el Getafe, respectivamente. En tanto, Bravo y Alanís abandonaron Guadalajara como agentes libres.
Chivas cambia la estrategia
Con Amaury Vergara como propietario y Manzo al frente de buena parte de las decisiones deportivas, la institución comenzó a darle un nuevo valor a sus futbolistas. La premisa dejó de ser simplemente permitirles salir y pasó a ser negociar su salida de manera que Chivas también pueda beneficiarse de su crecimiento.
Los primeros ejemplos de este cambio son Mateo Chávez y Armando González.
Ambos futbolistas dieron el salto al futbol europeo mediante transferencias que representaron ingresos importantes para el Guadalajara. Pero la diferencia no solamente estuvo en el dinero recibido de manera inmediata: Chivas también consiguió mantener porcentajes de sus derechos, dejando abierta la posibilidad de obtener nuevas ganancias si en el futuro son vendidos por cantidades mayores.
Es decir, el Guadalajara comenzó a cambiar la lógica del negocio. Antes, el club podía facilitar la salida de un jugador para que cumpliera su objetivo de jugar en Europa; ahora, además de hacerlo, busca mantener una participación en el valor que ese futbolista pueda alcanzar fuera de México.
El siguiente paso
El cambio de estrategia representa una nueva oportunidad para Chivas, pero también implica una responsabilidad. El club deberá demostrar que los ingresos obtenidos por sus futbolistas pueden convertirse en una herramienta para fortalecer el proyecto deportivo.

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