¿Coincidencia o maldición? España se coronó campeona del mundo tras vencer a Argentina en una Final apasionante, arrebatándole el trono a la Selección Albiceleste. Sin embargo, más allá del resultado futbolístico en el partido decisivo, la derrota de la Argentina comenzó a gestarse —casi de forma profética— una ronda antes.

Lionel Messi, jugador de Argentina | AP

Al remontar y vencer 2-1 a Inglaterra en una Semifinal vibrante, la alegría argentina era absoluta. Lo que pocos advirtieron en ese momento de euforia era que el equipo estaba entrando de lleno en un patrón estadístico que ha castigado sin piedad a los últimos subcampeones del mundo.

LA "MALDICIÓN" DEL 2-1 VS INGLATERRA

Existe una extraña constante que persigue a los equipos que eliminan al conjunto británico en los últimos torneos de la Copa del Mundo: todo equipo que vence a Inglaterra por marcador de 2-1 en fases de eliminación directa termina perdiendo la Final.

Harry Kane, jugador de Inglaterra | AP

La racha se ha repetido de forma idéntica en las últimas tres citas continentales:

Rusia 2018: Croacia se enfrentó a Inglaterra en las Semifinales. Tras un duelo sumamente físico, los croatas se impusieron 2-1. Días después, cayeron en la Final 4-2 frente a Francia.

Qatar 2022: En la fase de Cuartos de Final, Francia dejó en el camino a Inglaterra tras vencerla exactamente por 2-1. En la Final inolvidable de Lusail, Les Bleus cayeron en la tanda de penaltis frente a Argentina.

Mundial 2026: Argentina vino de atrás en las Semifinales, remontó el marcador y eliminó a Inglaterra con el ya "maldito" 2-1. El desenlace fue el mismo: la Albiceleste no pudo concretar el bicampeonato y cedió la corona ante España.

Para muchos no existe maldición alguna y esto se trata de tres muy extrañas coincidencias, pero sabiendo como son en Argentina con el tema de las cábalas, de haber sabido este tan extraño dato, seguramente la Albiceleste hubiese querido ganar por un marcador distinto a Inglaterra

Argentina presumió un cartel de las Malvinas tras vencer a Inglaterra | AP