La inteligencia artificial se convirtió en una herramienta para tratar de prevenir suicidios en los puentes que atraviesan el río Han, en Seúl, Corea del Sur, mediante un sistema capaz de identificar comportamientos considerados de riesgo y alertar inmediatamente a los equipos de emergencia. Las cámaras analizan los movimientos de las personas, el tiempo que permanecen en determinados puntos y su proximidad a zonas peligrosas, con el objetivo de reducir los minutos que transcurren entre la detección de una posible emergencia y la intervención de los socorristas.

El río Han es uno de los principales símbolos de la capital surcoreana y un espacio frecuentado diariamente por habitantes y turistas; sin embargo, también se ha convertido en uno de los escenarios de la grave crisis de suicidios que enfrenta el país. Corea del Sur registró en 2024 una tasa de 29.1 muertes por cada 100 mil habitantes, la más elevada desde 2011 y una de las mayores entre los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

La inteligencia artificial se convirtió en una herramienta para tratar de prevenir suicidios en los puentes / Magnific

¿Cómo funcionan las cámaras con inteligencia artificial?

El sistema es operado desde el Centro Integrado de Control del Puente Hangang, donde personal especializado supervisa cerca de 900 cámaras instaladas en 17 de los 21 puentes peatonales del río Han. La central comenzó a funcionar en 2021 y utiliza inteligencia artificial para localizar movimientos inusuales, además de apoyar en la atención de accidentes de tránsito, investigaciones criminales y otras emergencias.

Las cámaras activan una alerta si una persona permanece durante demasiado tiempo en un mismo punto, entra en una zona clasificada como peligrosa, se aproxima repetidamente a las barreras o descuelga alguno de los teléfonos de ayuda instalados en los puentes. Una vez detectada la conducta, los operadores revisan las imágenes y, si consideran que existe un riesgo, solicitan la intervención inmediata de los cuerpos de emergencia.

Los equipos de rescate pueden llegar a la mayoría de los puentes en menos de cinco minutos, un periodo considerado decisivo para intervenir antes de que una persona salte. En algunos casos, la llegada de las unidades o el sonido de las sirenas puede hacer que las personas desistan antes de que los socorristas alcancen el lugar.

En Corea del Sur es donde se han instalado estas cámaras para prevenir accidentes / Magnific

Tasa de rescates aumentó a más de 99%

Kim Jun-young, director del Centro Integrado de Control del Puente Hangang, afirmó que el sistema ha contribuido a elevar considerablemente la capacidad de respuesta. La tasa de rescates en el río pasó de 56% en 2012 a más de 99%, gracias a la vigilancia permanente y a la coordinación con los servicios de emergencia.

Durante el año pasado, las cerca de 900 cámaras detectaron más de mil 200 incidentes en los puentes vigilados. De acuerdo con los responsables del programa, hubo “unas ocho personas” a las que no lograron salvar, pese a la activación de los protocolos de emergencia.

Aunque las cifras muestran una mejora considerable en la respuesta, los operadores reconocen que el sistema no puede anticipar todas las situaciones. Algunas decisiones pueden ocurrir en cuestión de segundos, mientras que otras personas regresan al lugar después de haber sido interceptadas y atendidas, lo que demuestra que la tecnología necesita estar acompañada de atención psicológica, seguimiento médico y redes de apoyo.

Las cámaras lanzan una alerta cuando ven que una persona pasa varios minutos en un mismo punto / Magnific

Corea del Sur enfrenta una crisis de suicidios

La gravedad del problema llevó al presidente surcoreano, Lee Jae-myung, a referirse a la crisis como “una vergüenza en el escenario mundial”. Además de registrar una tasa superior a 29 muertes por cada 100 mil habitantes, el suicidio se mantiene como una de las principales causas de muerte entre adolescentes, jóvenes y adultos en edad productiva.

El gobierno ha señalado que es la principal causa de muerte entre personas de 10 a 49 años, mientras que quienes se encuentran en sus primeros años de la década de los 20 representan una parte importante de los pacientes atendidos en servicios de urgencias después de intentos de suicidio.

Yoo Jae-hyun, director de prevención del suicidio en el Hospital Católico St. Mary de Seúl, explicó que los jóvenes de poco más de 20 años conforman la mayor proporción de personas que reciben atención de emergencia después de una tentativa, situación que ha encendido las alertas entre especialistas y autoridades sanitarias.

Cerca de 900 cámaras se instalaron en 17 de los 21 puentes peatonales del río Han / Magnific

Una superviviente relata cómo llegó a considerar el suicidio

Entre los testimonios relacionados con esta crisis se encuentra el de la historietista Smiling Stone Hwang, de 33 años, quien perdió a su padre por suicidio en 2014 y posteriormente heredó sus deudas. Durante años enfrentó demandas legales y embargos, circunstancias que afectaron profundamente su salud emocional.

El suicidio “no se sentía como una elección trágica, sino como una elección racional”, dijo Hwang al explicar la manera en que la acumulación de problemas económicos y personales modificó su percepción durante uno de los momentos más difíciles de su vida.

Su relato evidencia que detrás de las cifras existen historias marcadas por el endeudamiento, la presión laboral, el aislamiento, el duelo y la falta de acceso oportuno a servicios de salud mental. Por esta razón, especialistas insisten en que las cámaras pueden intervenir en una situación inmediata, pero no sustituyen las políticas públicas enfocadas en atender las causas sociales, económicas y psicológicas asociadas con el suicidio.

Japón también utiliza IA para prevenir muertes

Japón ha comenzado a implementar una tecnología similar en estaciones de tren y edificios comerciales. La empresa Asilla desarrolló un sistema que analiza las imágenes de videovigilancia y detecta comportamientos inusuales, como caminar repetidamente cerca de un borde, permanecer demasiado tiempo en una azotea o adoptar una posición que indique que una persona se prepara para saltar.

La tecnología ya se utiliza en alrededor de 40 estaciones y complejos comerciales de Japón y, según la compañía, ha permitido intervenir en al menos dos situaciones. En ambos casos, los guardias fueron alertados sobre hombres que permanecían en azoteas y lograron convencerlos de regresar a una zona segura.

Yuka Suzuki, directora de producto de Asilla, reconoce que ninguna herramienta de inteligencia artificial puede reemplazar la sensibilidad, la valoración y la intervención de las personas, ni representa una solución definitiva para una crisis tan compleja.

Sin embargo, considera que la tecnología puede marcar una diferencia “si podemos reducir el número de incidentes en los que la gente pierde la vida en un abrir y cerrar de ojos”, afirma.

La inteligencia artificial no sustituye la atención humana

Los responsables del sistema de Seúl advierten que las cámaras solamente representan el primer eslabón de una cadena de respuesta en la que participan operadores, policías, bomberos, paramédicos y especialistas en salud mental. La inteligencia artificial puede detectar un comportamiento, pero la valoración final y las decisiones para ayudar a la persona corresponden a seres humanos.

Kim relató el caso de un joven que fue interceptado gracias a una alerta emitida por el sistema y que regresó al puente ese mismo día. En el segundo episodio, los equipos de emergencia no consiguieron salvarlo, un hecho que muestra las limitaciones de la vigilancia automatizada y la importancia de que las personas rescatadas reciban seguimiento especializado después de una crisis.

A pesar de estas limitaciones, la posibilidad de detectar una emergencia con algunos minutos o segundos de anticipación ha convertido a estas cámaras en una herramienta adicional para salvar vidas. El reto para Corea del Sur y Japón será acompañar los avances tecnológicos con mayores servicios de salud mental, prevención comunitaria y atención prolongada para quienes atraviesan situaciones de riesgo.