La noche del 27 de agosto dejó una de las imágenes astronómicas más impresionantes del año. El eclipse lunar parcial, conocido popularmente como Luna de Sangre, pudo observarse desde distintas regiones de México y otros países, donde la Luna cambió gradualmente su apariencia hasta adquirir tonalidades rojizas, cobrizas y anaranjadas.

En su punto máximo, alrededor de las 22:12 horas, tiempo del centro de México, cerca del 96 por ciento del disco lunar quedó cubierto por la sombra de la Tierra. Aunque el fenómeno no alcanzó la fase de eclipse total, estuvo muy cerca de hacerlo y regaló una espectacular vista a quienes tuvieron cielos despejados.

La Luna adquirió tonalidades rojizas y cobrizas durante el eclipse lunar parcial./@PostalUH

¿Por qué la Luna se puso roja?

El color rojizo no significa que la Luna haya cambiado físicamente. Durante un eclipse lunar, la Tierra se coloca entre el Sol y nuestro satélite, proyectando su sombra sobre la superficie lunar.

Cerca del 96 por ciento del disco lunar quedó cubierto por la sombra de la Tierra en el punto máximo del fenómeno./@rami_astro

Sin embargo, parte de la luz solar atraviesa la atmósfera terrestre y llega hasta la Luna filtrada, lo que provoca que predominen tonos rojizos y cobrizos. En esta ocasión, la cobertura fue tan amplia que el efecto resultó especialmente llamativo para quienes pudieron observarlo.

Una noche que hizo mirar al cielo

Desde fotografías tomadas con cámaras profesionales hasta imágenes captadas con celulares, el eclipse convirtió las redes sociales en una galería de postales astronómicas. Usuarios compartieron su sorpresa ante el cambio de color de la Luna y las diferentes fases que pudieron observar desde sus ciudades.

El fenómeno dejó una noche para recordar y demostró, una vez más, que algunos de los espectáculos más impresionantes no necesitan escenario: basta con levantar la mirada hacia el cielo.