JORGE JARAMILLO
La falta de contundencia de las primeras jornadas dejó a unos Potros con mucha hambre, misma que fue saciada goleando al Puebla 5-1, marcador que sirvió para que los Potros sumaran sus primeros tres puntos del torneo Apertura 2011.
La primera mitad le bastó al conjunto de Miguel Herrera para sentenciar su triunfo y romper el ayuno ofensivo que habían tenido ante Chivas y Santos, con tres anotaciones conseguidas, la primera, por Luis Gerardo Venegas, en un remate de cabeza; la segunda, tras un fugaz penalti que el árbitro, Jorge Isaac Rojas, alcanzó a ver cuando el balón rosó la mano de Luis García dentro del área y que convirtió Giancarlo Maldonado; y la tercera, a cargo de Christian Bermúdez, quien marcó su primer tanto de la noche tras un centro raso que se encargó de darle dirección al fondo de la red.
La facilidad de ataque azulgrana, puso en tela de juicio la solidez defensiva del Puebla, que simplemente no existió en la primera parte, y que incluso, estuvo a punto de hacerse autogol cuando Diego Cervantes intentó desviar un centro elevado y que para su fortuna pegó en el poste de su portería.
El partido se facilitó a los Potros ante un rival que parecía partido en sus líneas, ya que Luis García y Gaby Pereyra, estuvieron más cerca de la línea de ataque, olvidándose de tomar el balón en media cancha para después llevarlo al frente.
Aún así, La Franja parecía despertar al inicio de la complementaria, presionando a su rival con mayor fuerza y adelantando sus líneas en busca del "pressing” y con la anotación de Lucas Silva, al minuto 58, aprovechando un error de Venegas, que le permitió entrar al velocidad y fusilar a Moisés Muñoz con un tiro raso.
Pese a ello, el empeño poblano se desvaneció conforme avanzó el cronómetro, y Atlante aprovechó la contundencia que en otros duelos le faltó. Al minuto 78, el ‘Hobbit’ Bermúdez consiguió el cuarto gol de su equipo, lo que le valió salir entre aplausos del público cuando salió de cambio.
Y cuando parecía que todo quedaría así, vino la cereza en el pastel para Cuevas, quien marcó el quinto de la noche, mediante un disparo de media distancia que se clavó cerca del poste izquierdo del arquero Mario Rodríguez, quien vio cómo se desmoronaba su cabaña.
FICHAS Y ESTADÍSTICAS
