Una de las obras cumbres de Francia no está en el Louvre o se vio en el Palacio de Garnier, sino que fue en el terreno de juego. Por más de una década, Didier Deschamps tomó las riendas de Les Bleus e impregnó su estilo de juego para regresar a una de las selecciones más poderosas del mundo a la cima del orbe balompédico.
Tras la Eurocopa de 2012, en la que el equipo galo cayó ante España en los Cuartos de Final, la Federación Francesa destituyó a Laurent Blanc y nombró a Deschamps como nuevo seleccionador. El estratega contaba con credenciales bajo el brazo en su país, aunque el momento más recordado era su capitanía con el cuadro galo en el Mundial de Francia 1998.
De capitán Campeón a entrenador glorioso
La Copa del Mundo de 1998 se la llevó Zinedine Zidane, quien entregó una excelsa actuación individual en su territorio. Sin embargo, el hombre con peinado de monje no fue el primero en levantar el trofeo tras la Final ante Brasil, sino que lo hizo Didier Deschamps. El -hasta ese momento- jugador de la Juventus tomó el distintivo que colocó a los galos como el mejor equipo del orbe en el Stade de France, siendo el primer capitán del país de Europa Occidental en alzar la copa.
Con esa imagen bajo el brazo, Didier tomó la responsabilidad de llevar a Francia a sus mejores épocas, tras el fracaso en el Mundial de 2010 y la Euro antes mencionada. El primer sinodal de Deschamps con el conjunto galo fue en la Copa del Mundo de 2014, en la que varios jóvenes franceses se convirtieron en los pilares para los futuros éxitos de Les Bleus.
En dicho Mundial en Brasil, Francia cayó en los Cuartos de Final ante Alemania, con un gol de Mats Hummels. Tras ese certamen, el país galo fue anfitrión de la Eurocopa 2016, en la que llegó hasta la Final; pereció ante la Portugal de Cristiano Ronaldo en tiempos extras.
Con el fracaso en casa y los señalamientos, Francia llegó al Mundial de 2018 con un objetivo en la mente: ganar. El conjunto de Les Bleus dominó en todos sus partidos, pero contó con grandes individualidades, como las de Antoine Griezmann, Paul Pogba y un disruptivo Kylian Mbappé. El equipo francés llegó a la Gran Final ante Croacia, primera en 12 años y la ganó sin sudar.
En la Eurocopa de 2020 -celebrada en 2021 por pandemia-, Francia cayó en Cuartos de Final ante Dinamarca en tanda de penaltis. Sin embargo, Didier Deschamps levantó su segundo título con los galos ese año, tras derrotar a España en la Gran Final de la UEFA Nations League en Milán.
Dos Copas del Mundo para el recuerdo
Pese a que no logró levantar un título más con Les Bleus, Didier Deschamps llevó a Francia a dos actuaciones históricas en los Mundiales de 2022 y 2026. En el primero, el conjunto galo llegó a la Gran Final como Campeón defensor y, en un partido apoteósico, Mbappé levantó al equipo francés y los llevó hasta la tanda de penaltis; cayeron ante Messi y compañía.
En la última Copa del Mundo, Francia mostró un nivel superlativo, pero terminó por caer ante España en las Semifinales. Les Bleus jugaron el partido por el Tercer Lugar ante Inglaterra, en otra gran actuación y muestra de gallardía por parte de Kylian Mbappé, en el último partido en el banquillo de Didier Deschamps.

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