Autismo en México: la empatía es clave para una mejor convivencia, advierten especialistas
En México, más de un millón de personas viven dentro del espectro autista, una condición que implica distintas formas de percibir, sentir y relacionarse con el entorno. Ante este panorama, especialistas coinciden en que avanzar hacia una cultura basada en la empatía no es solo un ideal, sino una necesidad urgente para lograr una convivencia más respetuosa e incluyente en todos los ámbitos de la vida social.
Bajo esta premisa, el especialista en temas sociales Diego Hernández Pitta hizo un llamado a replantear la manera en que la sociedad entiende la diversidad neurocognitiva, destacando que el cambio no depende de grandes discursos o políticas complejas, sino de acciones simples que se construyen en la vida diaria. Para él, la clave está en reconocer que cada persona experimenta el mundo de forma distinta y que esa diversidad debe ser respetada.
Un tema que crece y necesita atención
Las cifras reflejan la magnitud del tema. En México, se estima que 1 de cada 115 niños se encuentra dentro del espectro autista, mientras que a nivel global, la Organización Mundial de la Salud señala que la prevalencia es de 1 de cada 100 personas. Detrás de estos números existen historias individuales, familias que se adaptan constantemente y entornos que deben evolucionar para ser más accesibles.
En este contexto, Hernández Pitta enfatizó la importancia de comenzar por lo más básico: la comprensión: "La empatía comienza cuando entendemos que no todas las personas perciben el entorno de la misma manera. Ese reconocimiento permite construir relaciones más respetuosas", expresó.
La empatía empieza en lo cotidiano
Lejos de plantear cambios radicales, el especialista subrayó que la inclusión puede comenzar con acciones sencillas que muchas veces pasan desapercibidas, pero que tienen un impacto significativo en la vida de las personas dentro del espectro autista.
Entre estas prácticas destacan respetar los tiempos de comunicación de cada persona, evitar entornos con exceso de estímulos y acercarse con paciencia, sin imponer ritmos ni expectativas. Estos gestos, aunque parecen mínimos, pueden marcar una diferencia importante en la calidad de vida y en la integración social.
Asimismo, resaltó la importancia de cuidar la forma en la que se habla y se escucha, pues el lenguaje y la actitud son herramientas fundamentales para construir espacios más humanos.
Romper barreras invisibles
Expertos en el tema coinciden en que gran parte de las dificultades que enfrentan las personas con autismo no provienen de la condición en sí, sino de las barreras sociales que existen por falta de información y sensibilización. Por ello, generar conciencia colectiva resulta fundamental para derribar prejuicios y fomentar una sociedad más abierta.
Adaptar el lenguaje, eliminar estigmas y practicar la escucha activa son pasos esenciales para lograr entornos más inclusivos, donde todas las personas puedan desarrollarse plenamente.
La inclusión como práctica diaria
Para Diego Hernández Pitta, el verdadero cambio no radica en soluciones complejas, sino en la transformación de las actitudes cotidianas, en la forma en que se interactúa con los demás y en la disposición de comprender lo diferente.
"La inclusión no es un discurso, es una práctica diaria. Cuando hay empatía, la convivencia mejora para todos", concluyó.