El conjunto del Bayern Múnich no pudo pasar del 0-0 en el Veltins-Arena ante el Schalke 04 en la Jornada 2 de la Bundesliga y vio terminar dos impresionantes rachas: dejó de ser líder después de 67 jornadas consecutivas y se quedó sin marcar por primera vez en liga desde febrero de 2025.
Hay noches en las que un empate sin goles parece apenas una anécdota. Esta no fue una de ellas. En el Veltins-Arena, el Schalke consiguió algo que parecía reservado para muy pocos: detener al Bayern Múnich, dejarlo sin respuesta y obligarlo a marcharse con algo más que dos puntos perdidos.
El 0-0 frente al conjunto dirigido por Miron Muslic sacudió desde muy temprano el inicio de la Bundesliga. El Schalke planteó un partido de enorme exigencia defensiva, cerró espacios y resistió cada intento del campeón récord, mientras Loris Karius se convirtió en uno de los protagonistas de la noche bajo los tres postes.
Para el Bayern, el resultado significó mucho más que no conseguir la victoria. Después de 67 jornadas consecutivas en lo más alto de la Bundesliga, el gigante de Múnich perdió el liderato. Apenas han transcurrido dos jornadas completas, por lo que la clasificación todavía tiene mucho camino por delante, pero el dato refleja la magnitud de lo ocurrido en Gelsenkirchen.
Ahora es el SC Friburgo quien ocupa la primera posición, mientras que el FC Augsburgo todavía tiene la posibilidad de arrebatarle el liderato al resto de los equipos si consigue derrotar al Eintracht Frankfurt. El Bayern, mientras tanto, observa cómo el inicio de temporada comienza a tomar un rumbo inesperado.
Una sequía que parecía imposible
El otro golpe para los muniqueses llegó frente a la portería rival. El Bayern no consiguió marcar por primera vez en un partido de Bundesliga desde febrero de 2025, cuando también terminó 0-0 ante el Bayer Leverkusen, entonces campeón del futbol alemán.
Desde aquella noche, los bávaros habían construido una auténtica avalancha ofensiva: 161 goles en 47 partidos de Bundesliga. Una cifra que habla por sí sola del poderío de un equipo acostumbrado a encontrar el camino hacia la red prácticamente en cualquier escenario.
Pero en esta ocasión el Schalke levantó una muralla. El conjunto local convirtió el Veltins-Arena en un escenario incómodo para el campeón y encontró en Karius la última pieza de una resistencia que terminó por desesperar a los atacantes visitantes.
El Bayern lo intentó, buscó espacios y quiso romper el cero, pero el gol nunca apareció. Con el silbatazo final, los locales celebraron un punto que sabe a mucho más, mientras el campeón se marchó con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad y, sobre todo, con dos de sus grandes rachas hechas añicos.
Y ahora aparece otro recién ascendido
El calendario tampoco parece dispuesto a darle demasiado tiempo al Bayern para lamerse las heridas. El próximo fin de semana tendrá enfrente al SV Elversberg, otro equipo recién ascendido que llega con números capaces de poner en alerta a cualquiera.
El Elversberg ha ganado sus dos primeros partidos de liga y presume un 100 por ciento de efectividad, pero su mayor carta de presentación está en el ataque: se convirtió en el primer equipo recién ascendido en la historia de la Bundesliga en marcar siete goles durante sus dos primeros encuentros.
Así, lo que parecía una jornada extraña para el Bayern puede convertirse en el comienzo de una historia mucho más incómoda. Después de 67 jornadas en la cima y una producción ofensiva que parecía interminable, el campeón récord tendrá que responder ante otro recién ascendido.
El Schalke ya demostró que el Bayern puede ser frenado. Ahora, el Elversberg tendrá la oportunidad de comprobar si lo ocurrido en el Veltins-Arena fue simplemente una noche inesperada o la primera señal de que el gigante de Múnich todavía tiene mucho que ajustar.

&format=webp)
&format=webp)
&format=webp)