Brasil evitó la derrota en su presentación en la Copa del Mundo 2026 al igualar 1-1 con Marruecos en Nueva York, en un encuentro donde la selección africana dejó mejores sensaciones futbolísticas y estuvo más cerca de quedarse con los tres puntos.
En uno de los partidos más atractivos de la primera jornada de la Fase de Grupos, el conjunto marroquí mostró personalidad, intensidad y una propuesta ofensiva más clara frente a una versión brasileña que lució lejos de su mejor nivel. La escuadra dirigida por Carlo Ancelotti sufrió durante varios pasajes del encuentro y encontró en las intervenciones de Alisson Becker la clave para evitar un debut con derrota.
El guardameta brasileño fue la gran figura del partido. Cuando Marruecos apretó en los minutos finales en busca del triunfo, el arquero apareció con dos intervenciones decisivas para sostener el empate y rescatar un punto para la Canarinha.
La expectativa con Brasil
La expectativa alrededor de Brasil era enorme, especialmente por tratarse del estreno mundialista de Carlo Ancelotti al frente del combinado sudamericano. Sin embargo, el equipo mostró dificultades para generar peligro colectivo y volvió a depender en exceso de las acciones individuales de sus figuras. Durante amplios tramos del compromiso fue superado por un rival que se mostró más ordenado y ambicioso.
Fuera del terreno de juego, todas las miradas estuvieron puestas en Neymar. Aunque no se encontraba en condiciones físicas para disputar el encuentro, la estrella brasileña acompañó a sus compañeros desde el banquillo y acaparó la atención de los aficionados antes del silbatazo inicial.
Las pinceladas de Brasil y Marruecos
El marcador se abrió gracias a una brillante transición ofensiva de Marruecos. Tras recuperar la posesión, los africanos lanzaron un veloz contraataque que encontró a Brahim Díaz conduciendo con espacio. El mediapunta filtró un pase preciso para Ismael Saibari, quien avanzó unos metros antes de sacar un potente disparo de derecha desde fuera del área que sorprendió a la zaga brasileña y venció a Alisson para firmar el 1-0.
La respuesta brasileña llegó poco después y estuvo encabezada por su jugador más desequilibrante. Vinícius Júnior recibió un pase de Bruno Guimarães dentro del área por el sector izquierdo, se perfiló hacia el centro y sacó un disparo de derecha que se incrustó en el ángulo. Una definición espectacular que devolvió la igualdad al marcador y maquilló una actuación colectiva que seguía dejando dudas.
A pesar del empate, Brasil nunca logró adueñarse completamente del partido. Marruecos mantuvo el control emocional del encuentro, mostró mayor claridad en la elaboración y continuó generando las oportunidades más peligrosas. El conjunto africano confirmó por qué es considerado una de las selecciones más competitivas fuera de Europa y Sudamérica.
La ocasión más clara del desenlace llegó en el tiempo agregado. Primero, Alisson rechazó un potente disparo de media distancia de Neil El Aynaoui. En la jugada siguiente, el arquero brasileño volvió a vestirse de héroe al reaccionar con reflejos extraordinarios para evitar el remate de Talbi, una doble intervención que terminó por asegurar el empate.

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