La videovigilancia en la Ciudad de México está incorporando nuevas herramientas que van más allá de la grabación de imágenes. Algunas cámaras instaladas en las calles cuentan con tecnología capaz de leer automáticamente las placas de los vehículos y comparar esa información con bases de datos para identificar unidades relacionadas con reportes de robo.

El sistema es operado dentro de la red del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5), que cuenta con diferentes tipos de dispositivos. No todas las cámaras cumplen la misma función: algunas solamente registran imágenes, mientras que otras tienen movimiento, zoom, visión de 360 grados o sistemas especializados para reconocer matrículas.

Los sistemas ANPR permiten identificar automáticamente las placas de los automóviles que circulan por la CDMX./Especial

Uno de estos sistemas es conocido como ANPR, siglas en inglés de Automatic Number Plate Recognition. Su funcionamiento consiste en capturar la matrícula de un automóvil, convertir la imagen en caracteres mediante un sistema de reconocimiento y comparar los datos con información de vehículos de interés.

Cuando el sistema identifica una placa relacionada con un reporte de robo, puede generar una alerta para las autoridades, quienes deben realizar las acciones correspondientes y verificar la información. Es decir, la cámara no determina por sí misma que un automóvil esté involucrado en un delito, sino que proporciona un dato que posteriormente debe ser validado.

¿Qué tienen de nuevo las cámaras que se instalarán en CDMX?

La principal novedad no es que la capital haya comenzado a leer placas, pues esta tecnología ya formaba parte de la infraestructura de vigilancia. De acuerdo con información citada por El Universal, en 2025 el C5 operaba 772 sensores de lectura de placas con cobertura en 7 mil 703 carriles.

Lo que está cambiando es la dimensión de la red. El programa Ojos que te Cuidan contempla la instalación de 30 mil 400 nuevas cámaras distribuidas en 15 mil 209 tótems. Los dispositivos integrarán cámaras fijas y equipos con capacidad de movimiento, además de funciones como visión nocturna y detección de personas y vehículos.

Una alerta generada por el sistema puede ayudar a las autoridades a localizar un vehículo con reporte de robo./Gabriel Pano

Con esta ampliación, las autoridades buscan modernizar y extender la cobertura de videovigilancia en distintos puntos de la ciudad. El objetivo es complementar la infraestructura existente y sustituir parte de los equipos que llevan años en funcionamiento.

Actualmente, 6 mil 182 cámaras están llegando al final de su vida útil, de acuerdo con lo señalado por Salvador Guerrero Chiprés. Por ello, la renovación de la infraestructura también representa un reto para mantener operativa la red de vigilancia y aprovechar las nuevas capacidades tecnológicas.

Una placa puede convertirse en una alerta para localizar un auto robado

Para los conductores, uno de los principales usos de esta tecnología está relacionado con la localización de vehículos de interés. El reconocimiento automático permite que una matrícula sea identificada sin depender exclusivamente de que un agente observe el automóvil y consulte sus datos de manera manual.

El proceso puede realizarse de forma automatizada: la cámara captura la placa, el sistema reconoce los caracteres y posteriormente compara la información con las bases de datos disponibles. Si existe una coincidencia relacionada con un vehículo reportado como robado, se genera una alerta que puede ser atendida por las autoridades.

El programa Ojos que te Cuidan contempla la instalación de 30 mil 400 nuevas cámaras en la capital./especial

Este tipo de tecnología también es utilizado en otros países bajo sistemas conocidos como ALPR, que permiten fotografiar matrículas, convertir sus caracteres mediante reconocimiento óptico y compararlos con registros de vehículos buscados o reportados.

Sin embargo, la existencia de una alerta no significa que la cámara determine la responsabilidad de una persona. La información debe ser revisada y confirmada por las autoridades antes de realizar cualquier acción, pues el sistema funciona como una herramienta de apoyo para la vigilancia y la investigación.

Más tecnología y menos contacto directo con agentes

La automatización de algunos procesos también puede reducir determinadas interacciones entre conductores y agentes de tránsito. Esto cobra relevancia ante los casos de cohecho, extorsión y recepción de dádivas que han sido investigados dentro de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Datos obtenidos vía transparencia y citados por La Razón señalaron que entre 2019 y enero de 2025 la Dirección General de Asuntos Internos de la SSC abrió 3 mil 117 investigaciones administrativas contra policías por este tipo de conductas.

De ese total, 2 mil 835 investigaciones correspondieron a cohecho, 78 a recepción de dádivas y 204 a extorsión. Las cifras no significan que todos los casos correspondieran exclusivamente a elementos de Tránsito, pero muestran que existen investigaciones internas relacionadas con posibles actos de corrupción.

En este contexto, las nuevas herramientas de videovigilancia pueden facilitar algunos procedimientos al permitir que determinadas identificaciones se realicen mediante sistemas automatizados. Aun así, la tecnología requiere supervisión, mantenimiento y un uso adecuado de la información para que cumpla con su objetivo.

Las cámaras instaladas en la CDMX ya no funcionan únicamente como dispositivos que registran lo que ocurre en las calles. Con los sistemas de reconocimiento de placas, también pueden identificar vehículos y generar alertas relacionadas con reportes de robo.

La ampliación de la infraestructura permitirá incrementar la cobertura de estas herramientas en la capital, aunque su eficacia dependerá de que los equipos permanezcan funcionando correctamente y de que las alertas sean atendidas por las autoridades.

Para los automovilistas, esto significa que una placa puede convertirse en una pieza de información para localizar un vehículo robado. Para las autoridades, el reto será utilizar esta tecnología de manera responsable, validar las alertas y garantizar que la expansión de cámaras se traduzca en una herramienta efectiva de seguridad.