Durante la Jornada 2 de la Copa Oro, en un partido correspondiente al Grupo B entre Curazao y Canadá, ocurrió un suceso increíble.
Al minuto 82 cuando los de Curazao intentaban empatar el marcador, se marco una falta en los linderos del área; al cobrar el tiro libre, un desvió del balón pego en la mano de un defensor canadiense, situación que debió sancionarse como penalti.
Lo curioso de la situación fue que si sonó un silbatazo, pero, no era el del arbitro, el sonido vino desde la tribuna, situación que termino por parar la jugada y provocar confusión en jugadores, cuerpo arbitral, las bancas y a los mismos aficionados que desconcertados no sabían que se había pitado.

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