
La pelea dignificó al boxeo, fueron dos hombres valientes, siempre buscando castigar, sorprendiendo con golpes fuertes y contundentes. Los jueces por ello decidieron el empate, su tarjetas (118-110, 113-115 y 114-114) marcaron el deseo de la revancha, algo que el tapatío ya ansía porque quiere dejar claro que él es mejor.
“No me ganó”, aseguró Canelo en el ring después de la batalla. “Si la gente lo quiere hacemos la revancha”. Los ojos de Saúl Álvarez se vuelven cristalinos después de los 12 asaltos. Se sentía ganador, por eso, cuando escuchó que habían decretado empate, no lo pudo creer. El llanto en sus ojos fue inevitable, lo dio todo y no tuvo la recompensa deseada.

Ahora, la revancha está pactada, sólo falta aclarar detalles. Después de ver la valentía de ambos en el encordado, es obvio que se necesita un segundo enfrentamiento, porque la rivalidad ha nacido con una batalla digna de ser la mejor en el año.
“No me sorprendió nada, creo que gané unos siete u ocho rounds fácil”, señaló Saúl ansioso por volver a chocar en contra del kazajo. Al final, no le queda otra que asumir el empate, abraza a Golovkin y le dedica unas pequeñas palabras.
Canelo no ganó el título de Campeón del mundo de peso medio, pero sí el respeto de los que no lo creían un buen boxeador; su valentía y crecimiento ha sido claro.
