Noventa segundos que fue lo que tardó Alexis en ver la segunda amarilla e irse a la calle. Merecida, tanto por la entrada sobre Fabinho que le costó la segunda amarilla, como por la primera, en la que se llevó a Thiago por delante y que le pudo costar mucho antes la roja.

El chileno dinamitó a su equipo y provocó que esa última media hora, que hubiera sido un infierno en Anfield, se quedara en poco más que unas ascuas. Salah las pudo apagar, pero una volea suya, preciosa estéticamente, se marchó al palo

El Liverpool, con menos superioridad en los dos partidos que la mostrada en la Premier, avanza a cuartos por cuarta vez en los últimos cinco años, con el peaje de haber perdido en Anfield por primera vez esta temporada; el Inter tendrá que seguir buscando ese último impulso que les permita pelear contra los más grandes. Esta vez, al menos estuvo cerca.

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