Chivas está de regreso. El Guadalajara ganó, gustó y goleó este sábado en la cancha del Estadio AKRON, donde ofreció su mejor actuación en lo que va del torneo al imponerse 5-2 a Tijuana y ligar así su segunda victoria consecutiva.
Gabriel Milito parece haber encontrado nuevamente el camino hacia el buen futbol. Pese a la ausencia de Armando González, el estratega argentino encontró en Ricardo Marín a su referente ofensivo. El delantero respondió con un doblete y se consolidó como el máximo goleador rojiblanco en lo que va del semestre.
La noche comenzó con complicaciones. Una lluvia torrencial obligó a retrasar dos horas el inicio del encuentro, pero la afición rojiblanca recibió su recompensa después de soportar la larga espera y las condiciones climáticas que azotaron el Estadio AKRON.
Desde el arranque, Chivas mostró una propuesta ofensiva, especialmente por los costados, donde Hugo Camberos y Santiago Sandoval fueron protagonistas. El equipo de Milito encontró además una vía de ataque que no había explotado demasiado en el torneo: las jugadas a balón parado.
El primer golpe llegó precisamente en un tiro de esquina. Luis Romo peinó el balón y lo dejó servido para Santiago Sandoval, quien apareció para conectar un certero cabezazo y mandar el esférico al fondo de las redes. El juvenil sorprendió a la defensa fronteriza y puso el 1-0 para el Guadalajara.
Las gradas del AKRON se convirtieron entonces en una fiesta y Chivas aprovechó el impulso de su gente para ampliar la ventaja. El Guadalajara repitió la fórmula en otro tiro de esquina: esta vez fue Diego Campillo quien peinó el balón para que Ricardo Marín apareciera en el área y definiera el 2-0.
Con el marcador a favor, el conjunto rojiblanco jugaba con confianza, dinámica y buen futbol. Hugo Camberos se convirtió en una pesadilla para la defensa de Xolos, particularmente para Ramiro Árciga, quien no pudo contener la velocidad y verticalidad del juvenil surgido de Chivas. El lateral terminó derribándolo dentro del área y el árbitro señaló penal.
Ricardo Marín tomó la responsabilidad desde los 11 pasos. El atacante engañó a Toño Rodríguez y cobró con tranquilidad para marcar el 3-0. Antes del descanso, Chivas ganaba, gustaba y goleaba, en una primera mitad que representó el regreso de la contundencia al equipo de Gabriel Milito.
Para la segunda parte, el Guadalajara bajó un poco las revoluciones y permitió que Tijuana tuviera mayor presencia en el partido. Sin embargo, los rojiblancos encontraron espacios para hacer daño al contragolpe y de esa manera llegó el cuarto gol de la noche.
Brian Gutiérrez condujo la jugada y asistió a Roberto Alvarado, quien no perdonó frente al arco y definió con precisión para ampliar la goleada. Chivas mantenía el control y aprovechaba cada espacio que dejaba su rival.
Con un Tijuana completamente volcado al ataque, el Guadalajara encontró una nueva oportunidad. Alvarado dejó el balón por la banda derecha para Diego Campillo, quien ingresó al área y sacó un disparo cruzado que terminó en el fondo de las redes para marcar el quinto tanto de la noche y desatar nuevamente la celebración en las tribunas.
En la recta final del encuentro, Xolos consiguió maquillar el marcador con dos anotaciones de Elias Manoel. Los goles sirvieron únicamente para reducir la diferencia en una noche para el olvido del conjunto fronterizo, que durante buena parte del partido fue incapaz de contener el funcionamiento ofensivo del Guadalajara.
Chivas se quedó con una victoria contundente y Gabriel Milito le ganó el duelo táctico a Sebastián Abreu. En casa y ante su gente, el Guadalajara recuperó la confianza, el espíritu combativo y, sobre todo, el buen futbol que lo había caracterizado durante buena parte del año.
La goleada ante Tijuana no solo representa tres puntos más: también puede marcar el punto de inflexión que Chivas necesitaba para confirmar que está de regreso.

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