La búsqueda de mundos con características parecidas a nuestro planeta tiene un candidato que ha llamado especialmente la atención de los científicos. Se trata de Gliese 12 b, un exoplaneta ubicado aproximadamente a 40 años luz de la Tierra, cuyo tamaño y temperatura lo convierten en un objeto particularmente interesante para estudiar las condiciones que podrían permitir la habitabilidad fuera del Sistema Solar.
Aunque hablar de una “segunda Tierra” todavía sería prematuro, Gliese 12 b tiene dimensiones cercanas a las de nuestro planeta y Venus, además de encontrarse relativamente cerca en términos astronómicos. La principal incógnita ahora es determinar si cuenta con una atmósfera y, en caso de tenerla, descubrir cuál es su composición, pues esto resultará fundamental para establecer las condiciones reales de su superficie.
¿Dónde se encuentra Gliese 12 b, el planeta similar a la Tierra?
El exoplaneta gira alrededor de Gliese 12, una estrella enana roja localizada en la constelación de Piscis, y completa una órbita en apenas 12.8 días. El planeta recibe aproximadamente 1.6 veces más energía de su estrella que la que recibe la Tierra del Sol, mientras que su temperatura superficial estimada sería cercana a los 42 grados Celsius si no tuviera atmósfera.
Su cercanía con la estrella también resulta considerable: Gliese 12 b se encuentra a aproximadamente el 7% de la distancia que existe entre la Tierra y el Sol. Sin embargo, esto no significa necesariamente que resulte inhabitable, debido a que la temperatura final y la posible presencia de agua líquida dependen de otros elementos, principalmente de las características de su atmósfera.
El descubrimiento fue posible mediante información obtenida por la misión TESS de la NASA, además de observaciones realizadas desde la Tierra. Entre los instrumentos utilizados estuvieron Carmenes, instalado en el Observatorio de Calar Alto, y MuSCAT2, ubicado en el Telescopio Carlos Sánchez del Observatorio del Teide.
¿Por qué Gliese 12 b es comparado con la Tierra?
De acuerdo con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Gliese 12 b destaca por ser un exoplaneta templado, de tamaño similar al terrestre y detectado mediante el método de tránsito, situado relativamente cerca de nuestro planeta. Su diámetro sería comparable con el de Venus y ligeramente menor que el de la Tierra.
Precisamente el tamaño de su estrella facilitó su detección. Gliese 12 tiene aproximadamente el 27% del tamaño del Sol y alrededor del 60% de su temperatura superficial, condiciones que ayudan a los científicos a identificar planetas pequeños que pasan frente a ella.
Para encontrarlo se utilizó la llamada técnica del tránsito, mediante la cual los científicos observan pequeñas disminuciones en el brillo de una estrella cuando un planeta pasa frente a ella. Estos cambios periódicos permiten calcular características como el tamaño del mundo y el tiempo que necesita para completar su órbita. TESS identificó inicialmente la señal y posteriormente otras observaciones permitieron estudiar y confirmar al exoplaneta.
Gliese 12 b podría ayudar a entender las diferencias entre la Tierra y Venus
Uno de los aspectos que más interés genera es precisamente su parecido en tamaño con Venus y la Tierra, dos planetas que, pese a compartir algunas características físicas, evolucionaron de maneras completamente diferentes. Mientras nuestro planeta conserva condiciones que permiten la existencia de agua líquida y vida, Venus desarrolló una atmósfera extremadamente densa y temperaturas superficiales muy elevadas.
Por ello, estudiar Gliese 12 b podría proporcionar información sobre los factores que provocan que mundos rocosos de dimensiones similares tengan destinos completamente distintos. El Instituto de Astrofísica de Canarias ha destacado precisamente el valor del exoplaneta para realizar este tipo de comparaciones.
Las características de su estrella también resultan relevantes. Las enanas rojas pueden presentar una intensa actividad magnética capaz de afectar o incluso erosionar las atmósferas de los planetas cercanos, pero las observaciones disponibles indican que Gliese 12 no presenta un comportamiento extremadamente activo, una característica favorable para futuras investigaciones.
¿Gliese 12 b tiene atmósfera y podría albergar vida?
Por ahora, no se sabe si Gliese 12 b conserva una atmósfera, por lo que tampoco puede afirmarse que sea habitable o que tenga vida. La estimación de aproximadamente 42 grados Celsius corresponde únicamente a un escenario en el que el planeta careciera de una envoltura gaseosa.
En caso de existir una atmósfera, los gases podrían modificar considerablemente las condiciones de la superficie. Dependiendo de su composición, podría producirse un efecto invernadero capaz de elevar la temperatura, por lo que descubrir qué gases rodean al planeta será uno de los puntos fundamentales para comprender sus verdaderas condiciones.
Para obtener esa información, los investigadores pueden estudiar la luz de la estrella cuando atraviesa la posible atmósfera durante el tránsito del planeta. Las moléculas absorben determinadas longitudes de onda y dejan una especie de huella química que permite identificar algunos de los elementos presentes.
Telescopio James Webb podría estudiar Gliese 12 b
Las características de Gliese 12 b lo convierten en un candidato particularmente atractivo para el telescopio espacial James Webb. Su relativa cercanía, tamaño y tránsito frente a su estrella ofrecen condiciones favorables para buscar señales de una posible atmósfera y analizar su composición.
Además, el descubrimiento tuvo una importante participación de científicos españoles. Investigadores del CSIC y del Instituto de Astrofísica de Canarias colaboraron en su caracterización, mientras que Carmenes ayudó a establecer límites sobre la masa del planeta y MuSCAT2 aportó información complementaria desde el Observatorio del Teide.
De esta manera, Gliese 12 b no puede considerarse por ahora una nueva Tierra, pero sí representa uno de los laboratorios naturales más interesantes y cercanos para investigar cómo evolucionan los planetas rocosos. Determinar si posee atmósfera y conocer su composición podría aportar nuevas pistas para responder una de las preguntas más importantes de la astronomía: qué condiciones necesita un planeta para convertirse en un mundo habitable.

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