La jefa de Gobierno, Clara Brugada, presentó el llamado Pacto Digital CDMX, una estrategia que busca que niñas, niños y adolescentes utilicen celulares, redes sociales y otras herramientas digitales de manera segura y responsable. La mandataria aclaró que el objetivo no es prohibir la tecnología, sino generar mejores condiciones para su uso.
Como parte del plan, a partir del 17 de septiembre comenzarán diálogos en escuelas capitalinas para conocer directamente cómo utilizan los estudiantes sus dispositivos, qué aplicaciones consumen más tiempo y qué reglas consideran necesarias. La propuesta busca involucrar a estudiantes, docentes, especialistas y familias en las decisiones.
Brugada busca regular el uso del celular
Brugada señaló que el uso de Internet entre menores ya es parte de la vida cotidiana. De acuerdo con cifras presentadas por el Gobierno capitalino, alrededor de 85% de los niños de 6 a 14 años utiliza Internet al menos tres horas diarias, mientras que entre adolescentes de 12 a 17 años la cifra llega a 98%, con más de cinco horas al día.
La estretagia está centrada en el uso responsable de la tecnología y las redes sociales, tratando de orientar a las familias sobre los hábitos digitales sin recurrir a la prohibición o la estigmatización del espacio virtual.
Plan de protección frente a redes sociales
Este método también contempla una iniciativa de Ley de Derechos Digitales para las Infancias y Adolescencias, con la intención de fortalecer la protección de datos personales, privacidad y seguridad de los menores, además de establecer herramientas frente a situaciones de violencia digital.
Otro de los ejes será reforzar Vida Plena, Corazón Contento y el programa “Reconectados con el Corazón, habitamos el mundo digital”, enfocado en bienestar emocional. Hasta ahora se han realizado 130 talleres de seis sesiones, con una participación cercana a cinco mil estudiantes, integrantes del personal académico y familias.
El Gobierno capitalino también ampliará Educación Utopía y continuará con Mixtli Digital, que busca que los estudiantes pasen de ser consumidores pasivos de contenido a utilizar la tecnología para investigar, crear, programar y generar conocimiento. La estrategia incluye además campañas contra ciberacoso, fraudes, robo de identidad y pérdida de privacidad.

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