Una ceremonia en la que el presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, se hizo una autofoto en pleno discurso, y donde los chinos copiaron los 'castells' catalanes, marcó el inicio de los II Juegos de la Juventud, que desde este sábado hasta el 28 de agosto se celebran en la ciudad oriental china de Nankín.
La ceremonia comenzó con el tradicional desfile de las banderas de las naciones en competición (iniciado por Grecia y terminado por la anfitriona China), aunque en esta ocasión sólo participó un atleta por país (el abanderado). En el caso de México, la clavadista jalisciense Alejandra Orozco fue la encargada de portar la bandera nacional durante el desfile inaugural.
La inauguración terminó con la consabida entrada en el estadio de la antorcha olímpica, transportada por la estrella local Lin Dan (el mejor jugador de bádminton de la Historia) y que, tras varios relevos, acabó en manos de la saltadora de trampolín Chen Ruolin, cuadruple campeona olímpica, que encendió el pebetero.
En un estadio con capacidad para 60 mil espectadores abarrotado pese a la lluvia, y con una ceremonia comparable en espectáculo y presupuesto a la de unos Juegos Olímpicos "para mayores", Nankín puso el listón alto a Buenos Aires, que será la sede de la tercera edición de estas Olimpiadas para jóvenes de entre 14 y 18 años, nacidas en 2010 por iniciativa del anterior presidente del COI, Jacques Rogge.
