Corea del Sur y Corea del Norte empataron a cero en el primer partido disputado por ambos vecinos en Pionyang en 30 años, un histórico partido "fantasma", por la decisión del régimen norcoreano de no televisarlo en directo y prohibir el acceso al estadio a sus propios ciudadanos.
Los dos países, que técnicamente se mantienen aún en guerra desde hace casi 70 años, empataron sin goles en el estadio Kim Il-sung de la capital norcoreana en un cruce del que apenas se pudo saber nada en tiempo real.
En un país regido por el opaco régimen de Kim Jong-un lo habitual es no emitir en directo los partidos de la selección (el anterior encuentro con victoria ante Líbano por 2-0 se mostró con un día de retraso) pero se pensó que se haría la excepción por tratarse del primer cruce intercoreano jugado en suelo norteño desde octubre de 1990: no fue así.
