Los Dallas Cowboys suelen llegar al campamento de prácticas con algún tipo de drama extradeportivo rondando al equipo, a menudo en forma de una disputa contractual relevante. Este año, han evitado en cambio los conflictos, de cara a su tradicional estadía en el sur de California.

Según el propietario y gerente general de los Cowboys, Jerry Jones, no es algo planeado, pero a sus 83 años, acepta la apariencia de calma antes que la otra alternativa.

“No creo que eso haga ni la más mínima diferencia en si bloqueamos al tipo o atacamos por fuera del tackle, pero sí me gusta la percepción de que hemos tenido una pretemporada bastante tranquila, y veamos cómo podemos trabajar con eso”, indicó Jones el martes en su conferencia de prensa anual previa al campamento.

Dallas Cowboys en partido de la NFL | AP

En comparación con hace un año, cuando el estancamiento en las negociaciones con el destacado ala defensiva Micah Parsons por una extensión de contrato llevó a que se negara a participar en los entrenamientos antes de finalmente ser traspasado a los Green Bay Packers, los Cowboys no parecen tener preocupaciones financieras que amenacen con eclipsar o socavar su trabajo en el campo durante las próximas tres semanas o un poco más.

En su lugar, el objetivo principal será moldear una plantilla defensiva renovada bajo un nuevo cuerpo técnico para convertirla en una unidad capaz de ayudar a la dinámica ofensiva del entrenador en jefe Brian Schottenheimer.

Jones señaló que la urgencia por atender el rubro defensivo es donde termina el relato de una pretemporada. “Han pasado muchas cosas, y hemos tenido que improvisar muchísimo”, comentó. “Es ése tipo de cosas que no se ven, pero así debe ser. Se supone que tiene que ser difícil”.

Los Cowboys contrataron en enero como coordinador defensivo a Christian Parker, procedente de los Philadelphia Eagles, su rival divisional. El especialista en la defensiva secundaria, de 34 años, tiene la labor de arreglar una defensa que permitió la mayor cantidad de puntos en la historia de la franquicia (511) y terminó última en la NFL en anotación (30,1 puntos por partido) y en yardas aéreas permitidas (251,5).

Dallas también utilizó sus primeras tres selecciones del draft en la defensa, incluida la elección del profundo de Ohio State, Caleb Downs, con el número 11, y trabajó para corregir otras carencias de personal en la agencia libre.

Poner a ese grupo al día para apoyar a una ofensiva liderada por el trío estelar del quarterback Dak Prescott y los receptores CeeDee Lamb y George Pickens será crucial para las aspiraciones de los Cowboys, de volver a los playoffs por primera vez en tres temporadas. Dallas terminó 7-9-1 en el primer año de Schottenheimer, incluido un registro de 6-1-1 cuando anotó 30 puntos o más.

Dak Prescott con los Cowboys | AP

Jones no descartó hacer más movimientos para mejorar la defensiva, y señaló que recientemente estuvo en contacto con otro propietario de la NFL para abordar un posible canje. Rechazó hablar sobre el posible interés de los Cowboys en el ala defensiva de los Las Vegas Raiders, Maxx Crosby, citando las reglas de la liga sobre manipulación indebida.

Fue un raro momento de cautela de Jones, quien nunca ha evitado expresarse frente a los medios. Cuando le preguntaron si la discreta pretemporada de los Cowboys fue intencional, Jones reconoció su inclinación a atraer los reflectores.

“Nunca he pensado que hubiera algo silencioso o apagado en los Cowboys de Dallas”, dijo son una sonrisa. “Nunca lo vi así, pero he sido culpable de agitar las cosas. Y ustedes me ayudan”.

Jerry Jones, dueños de los Cowboys Dallas | AP