Joel Huiqui está a las puertas de otro reto importante con Cruz Azul. El técnico suma nueve partidos al frente del primer equipo y todavía no conoce la derrota.
Su balance es de siete victorias y dos empates, números que además lo tienen con la posibilidad de conquistar su segundo título en el banquillo celeste durante su décimo compromiso.
Más allá de los resultados, hay algo que ha distinguido al estratega desde que tomó el equipo: la manera en la que lee los partidos. Huiqui no suele esperar a que el encuentro se le vaya de las manos. Si detecta un problema, mueve sus piezas rápido y busca cambiar la historia desde la banca.
¿Qué distingue a Joel Huiqui desde el banquillo?
El propio entrenador ha explicado en distintas ocasiones que una de sus fortalezas es anticipar los escenarios antes de que sucedan.
Esa idea se refleja cada fin de semana. Mientras en otros momentos Cruz Azul tardaba en reaccionar cuando las cosas no salían, ahora los ajustes aparecen casi de inmediato y el equipo responde.
¿Cómo ha cambiado Cruz Azul con sus ajustes?
Un ejemplo claro fue el duelo más reciente frente a Puebla. La Máquina perdía 1-0 y parecía contra las cuerdas, pero Huiqui decidió arriesgar. Reforzó el ataque, cambió el dibujo táctico y apostó por variantes ofensivas. El resultado fue una remontada de 2-1 que dejó ver algo más importante que el marcador: un equipo que no baja los brazos.
Esa capacidad para modificar el rumbo de los partidos también ha cambiado el aspecto mental del plantel. Hoy Cruz Azul luce más sereno cuando está en desventaja, no cae en la desesperación y mantiene la confianza de que puede darle la vuelta al resultado.
Con ese respaldo, Huiqui llegará a su décimo partido como entrenador de Cruz Azul buscando sumar un nuevo campeonato. Los números lo acompañan, pero también una idea de juego en la que los cambios tienen un propósito y las decisiones desde el banquillo han marcado diferencia.

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