Este 25 de septiembre se cumplen 43 años de la primera edición del Maratón Internacional de la Ciudad de México, una de las competencias deportivas más representativas del país y un proyecto que nació en 1983 bajo el impulso de Sandalio Sainz de la Maza, entonces director general de Promoción Deportiva del Distrito Federal.
La creación del Maratón de la Ciudad de México formó parte de una estrategia más amplia para transformar el deporte capitalino y, al mismo tiempo, proyectar a México como sede de eventos deportivos capaces de atraer la atención internacional.
Sandalio Sainz de la Maza llegó a la Dirección de Promoción Deportiva en diciembre de 1982 y permaneció en el cargo hasta 1988. Durante esos seis años impulsó una transformación de la infraestructura deportiva de la Ciudad de México.
En ese periodo se construyeron 850 módulos deportivos y 21 centros deportivos en distintos puntos de la capital. También desarrolló tres complejos que él mismo denominó “Ciudades Deportivas”: Carmen Serdán, Francisco I. Madero y una tercera de carácter ecológico en Magdalena Contreras.
La primera de ellas, la Ciudad Deportiva Carmen Serdán, representó además un hecho significativo para el deporte mexicano al convertirse en el primer centro deportivo de gran escala en el país que llevó el nombre de una mujer.
Dentro de ese proyecto, el maratón ocupó un lugar especial para Sandalio Sainz de la Maza. La intención no era únicamente organizar una carrera para los habitantes de la capital, sino crear un evento capaz de colocar a la*Ciudad de México en el circuito internacional de los grandes maratones.
El objetivo: poner a la Ciudad de México en el mapa mundial
Para Sandalio Sainz de la Maza, el deporte podía convertirse en una herramienta de proyección internacional.
La referencia eran ciudades como Boston y Nueva York, cuyos maratones ya contaban con una importante tradición y reconocimiento fuera de Estados Unidos. La Ciudad de México, pese a su tamaño y relevancia internacional, todavía no contaba con una competencia de esa magnitud.
El proyecto del Maratón Internacional de la Ciudad de México llegó a la mesa del entonces presidente Miguel de la Madrid con el respaldo del regente Ramón Aguirre.
La propuesta partía de una realidad: la capital ya tenía distintas carreras, entre ellas el maratón Benito Juárez, el de Coyoacán y el Peñafiel, pero se realizaban de manera independiente y en diferentes fechas. La creación de un gran maratón permitiría concentrar esfuerzos, establecer condiciones de seguridad y construir un evento deportivo de alcance nacional e internacional.
El 25 de septiembre de 1983 se celebró finalmente la primera edición del Maratón Internacional de la Ciudad de México.
Un maratón para todos
La visión de Sandalio Sainz de la Maza sobre el maratón tenía además otra característica: debía ser un evento abierto a la sociedad.
Para el entonces funcionario, el Maratón CDMX podía ser simultáneamente una competencia de alto nivel y una auténtica fiesta popular. La ruta reunía a personas de diferentes sectores sociales bajo las mismas reglas y con un objetivo común: llegar a la meta.
Esa combinación entre deporte de alto rendimiento, participación ciudadana y proyección internacional ayudó a definir la identidad del proyecto desde sus primeros años.
La carrera no solamente buscaba atraer a atletas, sino también generar una cultura deportiva entre los habitantes de la capital.
La visión deportiva de Sandalio Sainz de la Maza no terminó con el maratón.
Durante ese mismo periodo, impulsó también las gestiones para el regreso del Gran Premio de México de Fórmula 1 al calendario internacional.
Sainz de la Maza viajó hasta la Federación Mundial de Automovilismo y al Gran Premio de Mónaco con el objetivo de negociar el regreso de México a uno de los principales campeonatos automovilísticos del mundo.
La lógica detrás de ambos proyectos era similar: demostrar que México podía organizar eventos deportivos de dimensión internacional y utilizar el deporte como una plataforma para proyectar al país.
Así, el Maratón Internacional de la Ciudad de México y el regreso de la Fórmula 1 formaron parte de una misma visión de promoción deportiva y posicionamiento internacional.

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