Paul Gregory, conocido por todos como “Tango”, es uno de los rostros más reconocibles de la afición inglesa. Su presencia en las tribunas, alentando a la selección de Inglaterra y al Sheffield Wednesday, lo convirtió en un personaje habitual en Mundiales, Eurocopas y partidos internacionales, donde era identificado por su inconfundible entusiasmo y pasión por el futbol.
Pero lejos de los cánticos y la rivalidad deportiva, hoy Gregory protagoniza una historia que ha trascendido el deporte. Una historia de pérdida, resiliencia y esperanza que busca salvar vidas.
Todo cambió con el fallecimiento de su hija, Lauren Walker, quien murió a los 29 años tras sufrir complicaciones derivadas de un paro cardíaco. La tragedia marcó profundamente a Gregory y a su familia, pero también despertó en él la determinación de evitar que otras personas pasen por una experiencia similar.
En lugar de quedarse con el dolor, decidió transformarlo en una misión de vida
Así nació Lauren’s Legacy, una campaña impulsada junto con la organización benéfica Red Sky Foundation, dedicada a apoyar a personas con enfermedades cardíacas y a promover el acceso a equipos que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
El proyecto principal de la iniciativa lleva por nombre “One in Every Corner” (“Uno en cada esquina”), una propuesta tan sencilla como ambiciosa: instalar cuatro desfibriladores externos automáticos en los 92 estadios que conforman las cuatro principales divisiones del fútbol profesional inglés, incluyendo la Premier League y la English Football League.
La intención va mucho más allá de brindar seguridad durante los partidos. Los dispositivos son colocados en el exterior de los estadios para permanecer disponibles las 24 horas del día, los siete días de la semana, de modo que cualquier persona de la comunidad pueda utilizarlos en caso de una emergencia cardíaca.
Gregory ha explicado en diversas ocasiones que muchas personas creen que todos los estadios cuentan con desfibriladores de acceso público, cuando en realidad muchos de ellos permanecen dentro de las instalaciones y no están disponibles cuando el recinto está cerrado. Su campaña busca cambiar esa realidad y convertir a los estadios en puntos estratégicos de ayuda para toda la comunidad.
La respuesta del mundo del fútbol no se hizo esperar
Clubes de distintas categorías, aficionados, exjugadores y organizaciones benéficas se han unido a la causa, dejando de lado colores y rivalidades para colaborar en la instalación de nuevos desfibriladores. Equipos como Southampton, West Bromwich Albion, Barnsley, Doncaster Rovers, Lincoln City y Shrewsbury Town ya forman parte del proyecto, mientras que la campaña continúa recaudando fondos para llegar a los restantes estadios del país.
Más que una iniciativa deportiva, Lauren’s Legacy se ha convertido en un movimiento nacional de concienciación sobre la importancia de la salud cardiovascular y de la preparación para responder ante un paro cardíaco. Además de instalar desfibriladores, la campaña promueve el aprendizaje de maniobras de RCP y la capacitación de la población para actuar durante una emergencia.

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