La historia de Solovino, el perrito que pasó de vivir en las calles a convertirse en uno de los integrantes más queridos de una gasolinera en Toluca, terminó de manera trágica. El lomito murió después de ser atropellado durante la noche del 17 de agosto.
Durante meses, Solovino encontró en una estación ubicada en Pino Suárez y Paseo Tollocan un lugar seguro para vivir. Los trabajadores comenzaron a alimentarlo, cuidarlo y llevarlo al veterinario hasta convertirlo en parte de su familia.
Solovino pasó de las calles a tener una familia
A principios de 2026, el perrito llegó a la gasolinera cansado y con frío. Los trabajadores decidieron darle comida y resguardo, y poco después Solovino hizo de aquel sitio su hogar.
Con su característica chamarra gris, recorría las bombas de gasolina y acompañaba a los despachadores durante sus jornadas. Los clientes también comenzaron a reconocerlo y a saludar al que muchos llamaban el “mejor trabajador” de la estación.
Su último día terminó en tragedia
La noche del lunes 17 de agosto, los trabajadores escucharon el rechinar de unas llantas y encontraron a Solovino después del atropellamiento. Intentaron auxiliarlo y trasladarlo para recibir atención veterinaria, pero la gravedad de las lesiones terminó con su vida.
De acuerdo con los reportes, el conductor involucrado habría escapado del lugar. Tras conocerse la muerte de su pequeño amigo, usuarios de redes sociales comenzaron a pedir justicia y solicitaron que las cámaras de seguridad ayuden a identificar el vehículo responsable.
Los restos de Solovino permanecerán en la gasolinera que durante meses fue su hogar. Así, aquel perrito que un día llegó de la calle encontró una familia, un lugar donde dormir y personas que lo quisieron hasta sus últimos días.

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