Héctor David Herrera Mayo tiene el apellido de su padre (HH), y la ilusión de cualquier chico que empieza en el futbol. Y lo sabe desde muy pequeño. Hijo del histórico mediocampista mexicano, David, de 16 años, está escribiendo su propia historia y, paso a paso, empieza a llamar la atención por méritos propios.

Héctor Herrera y David Herrera l Instagram: @hh.davidmx

Nacido el 1 de diciembre de 2011, David Herrera (su nombre futbolístico) forma parte de las categorías inferiores del Houston Dynamo (donde actúa su padre tras su paso por el Toluca) y ya ha sido convocado en distintas ocasiones por la Selección Mexicana Sub-15, una señal de que su crecimiento no ha pasado desapercibido para quienes siguen de cerca el futuro del futbol nacional.

Zurdo natural, con 1.81 metros de estatura, el chico se desempeña como mediocentro fijo o mixto y su principal virtud es la capacidad de entender el juego ayudado por su buena técnica. Tiene buena salida de balón, interpreta con inteligencia los espacios y suele ofrecer siempre una solución a sus compañeros en la construcción de las jugadas.

Además de su visión, destaca por su presencia física y por una versatilidad que le permite cumplir funciones de ida y vuelta. Puede iniciar la jugada desde atrás, recuperar balones, llegar al área rival y probar suerte con disparos de media y larga distancia. Un perfil cada vez más valorado en el futbol moderno.

David Herrera l Instagram: @hh.davidmx

Quienes lo han visto también resaltan aspectos que no aparecen en las estadísticas: personalidad, liderazgo y carácter competitivo. Cualidades que le han permitido asumir responsabilidades dentro del campo pese a su corta edad.

David Herrera Mayo ya forma parte del proceso de selecciones nacionales de su generación y es uno de esos nombres que conviene seguir de cerca en los próximos meses/años.

David Herrera l Instagram: @hh.davidmx

Más allá de llevar un apellido muy popular en el país, el joven mediocampista mexicano comienza a construir una identidad propia. Y en ese recorrido, la ilusión de vestir algún día la camiseta de la Selección mayor ya dejó de ser un sueño lejano para convertirse en un objetivo por el que trabaja cada día.