No hay nada como casa. Después de varias cesiones, Joao Cancelo por fin se quedará en La Rambla. El Barcelona hizo oficial el fichaje del lusitano tras un sinfín de negociaciones, en un intento desesperado por mantener ese amor club/jugador que los ha vinculado desde hace algunas temporadas.

El oriundo de Barreiro firmó contrato con el cuadro catalán hasta 2029, todo tras desvincularse por completo del Al Hilal. El lusitano aseguró que regresar al Barça era su única prioridad durante este mercado de pases; comentó que en caso de no volver a Cataluña, se habría quedado un año sin jugar. 

"Hubiera podido quedarme un año sin jugar, mi único objetivo era volver al Barcelona. El amor por el Barça siempre ha sido el mismo y estoy muy feliz de estar aquí", aseveró Cancelo durante su presentación.

Joao Cancelo en el Barcelona | AP

Jugar en donde sea, pero jugar

Joao Cancelo ya ha probado la gloria de jugar con la camiseta blaugrana, misma con la que ganó LaLiga la temporada anterior. Ahora, el lateral luso buscará no solo incrementar su palmarés -que de por sí ya es vasto-, sino que quiere ganarse la confianza de Hansi Flick para jugar en cualquier posición en la que sea requerido.

"Mi primera etapa fue agridulce, no estuve del todo bien y no pude ayudar al club a ganar ningún título. La temporada pasada, sin embargo, sí que fue mejor. Había ganado títulos en mi carrera, pero los que gané con el Barça fueron diferentes. Voy a darlo todo por este club para seguir ganando", confirmó.

Joao Cancelo tras anotar con el Barcelona | AP

Barcelona galático

Con la llegada oficial de Joao Cancelo, el conjunto catalán firmó uno de sus mercados de verano más exitosos de los últimos años. El luso se unió a Rodri y Anthony Gordon como los peces gordos fichados por el equipo de La Rambla.

Ahora, el mediocampo blaugrana será uno de los más temidos de toda Europa, por los jugadores formados en el club y los nuevos engranajes en el reloj alemán de Flick. Cancelo es un jugador multifuncional, que puede jugar por izquierda, derecha y el mediocampo. 

Rodri en el Joan Gamper | AP