Durante 39 días, la Copa Mundial de la FIFA 2026 mantuvo a millones de personas pendientes de cada partido, generando emociones que fueron desde la euforia y la esperanza hasta la tensión propia de cada encuentro.

Con el silbatazo final del torneo, esa intensa actividad emocional llega a su fin y, para muchas personas, da paso a un fenómeno conocido como "resaca mundialista", caracterizado por sentimientos de nostalgia, desmotivación e incluso una disminución temporal del bienestar emocional.

La dopamina y la oxitocina desempeñan un papel clave durante la emoción que genera cada partido / Pixabay

De acuerdo con el doctor Humberto Bautista, vocero oficial de PiSA Farmacéutica, esta reacción tiene una explicación neuroquímica.

"Durante el Mundial, la expectativa previa a cada partido, los goles, las victorias y la convivencia con familiares y amigos favorecen la liberación constante de neurotransmisores como la dopamina, relacionada con el placer y la recompensa, y la oxitocina, vinculada con la conexión social y el fortalecimiento de los vínculos entre las personas", explicó el especialista.

Desde antes de cada encuentro, el cerebro comienza a prepararse para vivir la experiencia. La expectativa por el resultado estimula la liberación de estos neurotransmisores, una respuesta que aumenta conforme se acerca el inicio del partido y alcanza su punto máximo durante el desarrollo del juego.

Aunque un encuentro de futbol dura alrededor de 90 minutos, el cerebro permanece en un estado continuo de estimulación. Cada llegada al arco, cada oportunidad de gol y cada jugada mantienen elevados los niveles de atención.

Las reuniones entre familiares y amigos fortalecieron el sentido de comunidad durante la Copa del Mundo / Especial

Cuando el equipo apoyado anota, aumenta la liberación de dopamina, generando una sensación de recompensa y satisfacción, mientras que la oxitocina fortalece el sentimiento de pertenencia con quienes comparten la misma pasión.

Lo que comienza como una experiencia individual pronto se convierte en un momento colectivo. Los festejos, abrazos, gritos y reuniones entre aficionados potencian la respuesta emocional y fortalecen la identidad grupal, creando un sentimiento de unión que supera diferencias sociales, culturales e ideológicas.

A ello también se suman los elementos que acompañan la fiesta mundialista. Playeras de la selección, banderas, reuniones para ver los partidos y otros símbolos deportivos funcionan como objetos de identidad que mantienen viva la emoción durante todo el torneo y fortalecen el sentido de pertenencia entre los aficionados.

Sin embargo, cuando concluye la Copa Mundial de la FIFA 2026, todos esos estímulos desaparecen prácticamente de un día para otro. La expectativa por el siguiente partido, las reuniones y la rutina que acompañó al torneo dejan de formar parte del día a día, lo que provoca una disminución gradual en la producción de estos neurotransmisores y puede traducirse en tristeza, apatía o una sensación de vacío.

El especialista señaló que, en algunos casos, esta transición puede presentarse como anhedonia, es decir, una disminución temporal en la capacidad para disfrutar actividades que antes resultaban placenteras.

No obstante, enfatizó que "la 'resaca mundialista' no debe interpretarse como un trastorno psicológico, sino como una respuesta natural del organismo después de un periodo prolongado de alta estimulación emocional".

Para facilitar este proceso de adaptación, el doctor Humberto Bautista recomienda retomar poco a poco las actividades habituales, realizar ejercicio físico, convivir con familiares y amigos, participar en actividades recreativas y mantener hábitos que favorezcan el bienestar emocional.

Especialistas recomiendan retomar poco a poco la rutina tras el cierre del torneo / Especial

Más allá de los resultados obtenidos dentro de la cancha, la Copa Mundial de la FIFA 2026 dejó como legado el fortalecimiento del sentido de pertenencia, la convivencia y la cohesión social entre millones de aficionados.

Ahora, el desafío consiste en conservar esos beneficios emocionales mientras el cerebro se adapta al final de una de las competencias deportivas más importantes del mundo.