En las recientes horas se ha desatado una noticia polémica que compromete a Edson Álvarez con una presunta complicidad en un sucuestro; el productor Juan José López Ordóñez reveló la pesadilla que ha tenido que vivir e involucra al jugador y su entorno.
¿Cuál es la historia?
El productor resalta que sucedió con el jugador mexicano: “Edson y yo vivimos un conflicto hace 4 años. Él me pidió, desde el anterior Mundial de futbol (2022), filmar en súper 8 el documental de toda su trayectoria. La jornada fue ardua. Nos llevaban de 4 a 8 horas diarias. La grabación no fue fácil, duró 2 años”, destacó en primera instancia en la entrevista con TV Notas.
“A través de su suegro, le dije a Edson que por este documental debía pagar 3 millones y medio de pesos. Él pensaba venderlo a Netflix. Lo sabían 2 personas: Angelito Flores y Vanessa Changerotti, que radican en Madrid y trabajan para esta plataforma”, continúa resaltando sobre la negociación por esta realización. Aunque hay que aclarar que ya no es el suegro del jugador debido a que el jugador ya no sostiene una relación de pareja con la chica.
Sin embargo, destaca que el documental se quedó atorado por el Mundial de Qatar 2022: “En el documental se grabaron también momentos familiares, como la parte en su nueva casa en el Estado de México (Zona Esmeralda) y el baby shower de su segunda hija (2024). El evento fue amenizado por el payaso ‘Platanito’.” Asimismo, revela que no pidió anticipo debido a que Álvarez se comprometió a pagar: “Tengo todo grabado en video”.
La tensión creció cuando reclamó el pago a Edson Álvarez en 2024, y sus entonces suegros le negaron la comunicación: “Sus suegros ya no me permitieron la comunicación con él. De ahí derivó el problema. Se tornó más arduo y ya no me quiso contestar".
“Fue el 3 de noviembre de 2024. Reclamé un bien inmueble que le facilité a Jonathan (suegro). Se hizo copropietario sin inversión de un inmueble mío en la colonia San Rafael, con un valor de 30 millones de pesos. Jonathan me invitó a una notaría y pidió un préstamo simulado. Posteriormente, para evadir el compromiso tanto de Edson Álvarez (3.5 millones) como de mis bienes, ¡me mandan secuestrar!”, cuenta Juan José López Ordóñez.
El productor continúa contando la situación vivida: “Jonathan mandó a personas a que me compraran el inmueble: Una de origen cubano y otra mexicana. En la calle de Moliere, esquina Homero, se da el secuestro. Yo circulaba en mi auto, jalaron las puertas y se subieron las 2 mujeres. Escuchaba que me llevaban a Chalco. Me amagaron y me vendaron. Tenían armas. Estuve secuestrado medio día.”
“Lo más letal fue que me introdujeron una jeringa en el cuello. Escuché que decían: ‘Recibimos órdenes, te vamos a chingar, te vas a morir, ¡ya te cargó la ching*da! Recibimos instrucciones de Jonathan, el suegro de Edson’”, menciona.
Lo impactante, de acuerdo al testimonio, es que la víctima se enteró de que Edson Álvarez sabía lo que estaba sucediendo: “Me enteré por gente que nos conocía y, además, los secuestradores me lo dijeron. Logré liberarme porque ellos hicieron una parada previa. Se detienen pasando viaducto y Tlalpan, y giran en una calle. Era de día y algunas personas lo presenciaron y empezaron a grabar. Una pareja tuvo el valor de ver qué sucedía. Los secuestradores huyeron. El auto quedó a media calle y yo, dentro.”
“Llegó la ambulancia, patrullas, y me trasladaron al Ministerio Público en Lomas de Chapultepec. Levanté la denuncia. Ahí menciono los nombres de sus cómplices, como ‘yerno’ y como ‘hija’. El suegro ya no quiso tomar llamada, pero cuando se enteró de que estaba vivo y había una denuncia, dio dinero para detener toda la investigación”, termina catapultando Ordóñez.
Esta situación ha dejado en incertidumbre a Juan José y su familia: “Sí, sigo teniendo amenazas de muerte. He tenido que estar de gitano, cambiándome de domicilio cada 2 o 3 meses. Desde zonas populares y otras más. Así hemos vivido, mi esposa, Lorenza, y yo.”
Llamado a Edson Álvarez
Juan José López Ordóñez tiene una sola misión con este caso: “Que se haga público, que considere el futbolista la reparación del daño, porque el moral y el psicológico no lo pueden reparar, que se comprometan a no seguir amenazando y que nos dejen vivir en paz. Quiero que me pague, porque es el trabajo de mi vida”.

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