Fue espectacular, como no lo habíamos atestiguado hace un rato. Frenético, dramático, la mayor fiesta que nos puede entregar nuestro futbol. Y aunque el duelo entre América y Chivas acabó en empate, en el Clásico hubo un claro vencedor. Aunque se enoje Gabriel Milito.

A CHIVAS SE LE ESCAPÓ EL LIDERATO

Porque lo tuvo el Guadalajara, el triunfo no sólo lo habría colocado como líder general de nuevo, aprovechando la inesperada derrota de Toluca ante Santos, sino que estaría por encima del América como favorito a pelear el título de este Apertura.

Pero se le escapó la victoria después de construir un primer tiempo excelso, de futbol champaña. Se fueron al descanso con dos de ventaja, pero pudieron ser más. Y en el segundo dejaron vivir al América, a las Águilas de los regresos.

AMÉRICA DEMUESTRA FUEGO OTRA VEZ

Una jornada antes, La Máquina pasó de golear al equipo de Almada a coquetear con otra ‘cruazuleada’ más, pero lo evitó, cosa que no pudo Chivas y fue alcanzado, con un doblete fantástico de Borja, un gol que le dio la vuelta al mundo y ya pide el Puskas.

Y aunque dejó mucho que desear en la primera mitad, el América termina con un empate que lo catapulta de nuevo entre los protagonistas al título, por el fuego en la sangre, porque muestra que, aunque no tiene aún a los refuerzos, especialmente los de defensa, tiene con qué pelear y sigue arriba.

OTRO ARBITRAJE POLÉMICO Y CARGADO

Pocos reparan en que el arbitraje de Víctor Cáceres volvió a perjudicar al América y ayudar a Chivas, en especial en una jugada clave que iba a cambiar el destino.

Y no me refiero a la falta sobre El Rayito Rodríguez que algunos americanistas piden como penalti; la realidad es que la falta sobre el uruguayo es afuera del área, sino al gol del Cotorro González.

Es un hecho que Marín está adelantado, y que hace por el balón, aunque no lo toca, interfiriendo con el adversario, permitiendo que el lateral llegue sin marca a rematar de cabeza. Para los que se quejan de que siempre ayudan al América, ahí está otra muestra.

RABIETA POR UN DEBUT FORZADO

Cuando mejor se veía América al frente, con los dos delanteros combinando ante Chivas, Almada tuvo que sacar a Henry para meter a Carlos Álvarez y demostrar que ya puede jugar. Parecía un capricho meter al español a la fuerza.

Y la reacción de La Bomba era lógica, un enojo total al llegar a la banca, en donde aventó una botella y manoteó porque, como muchos más, no entendió por qué sacarlo en el mejor momento de las Águilas para darle la vuelta al Clásico. ¿Capricho? Sólo en el Nido sabrán.