El Clásico del Astillero entre Barcelona y Emelec, disputado el domingo en el Estadio Banco Pichincha, no solo dejó un triunfo clave para los Toreros, sino también una de las campañas publicitarias más llamativas del futbol ecuatoriano.

La edición número 236 de este enfrentamiento fue escenario de una estrategia creativa de la marca Pilsener, que transformó la tradicional experiencia de cancha con un giro inesperado, cambiar el VAR por un BAR.

Mientras en el campo Barcelona se imponía con autoridad por 2-0 gracias a un doblete de Octavio Rivero, lo que acaparó la atención en redes y medios internacionales fue lo que ocurría al borde del terreno de juego. En lugar del habitual espacio reservado para el Árbitro Asistente de Video (VAR, por sus siglas en inglés), se instaló un auténtico bar con barra, bartender, comida y bebidas, todo ambientado para que un grupo selecto de hinchas disfrutara el partido desde una ubicación privilegiada.

La barra llevaba la leyenda “BAR”, en alusión directa al sistema de revisión arbitral de la FIFA, jugando con el doble sentido y captando la atención de los espectadores. El resultado fue una fusión entre futbol y entretenimiento, que logró su objetivo principal, la viralización y posicionamiento de marca.