¿Qué había detrás de la personalidad de Joaquín “El Chapo” Guzmán? Antes de ser extraditado a Estados Unidos, el exlíder del Cártel de Sinaloa sostuvo diversas conversaciones con la psicóloga y criminóloga Mónica Ramírez Cano, quien tuvo la oportunidad de analizar su comportamiento y conocer algunos aspectos de la manera en que veía el mundo y se relacionaba con las personas.

La especialista identificó en el exlíder del Cártel de Sinaloa rasgos narcisistas y psicopáticos / Redes Sociales

De acuerdo con Ramírez Cano, Guzmán Loera podía mostrarse cordial, amable y reservado, especialmente durante los primeros encuentros. Sin embargo, cuando adquiría confianza, era capaz de mantener conversaciones extensas, una característica que, según la criminóloga, le permitió conocer mejor la forma en que operaba su mente.“

“Es una persona respetuosa, cuida mucho las formas, cordial, amable, muy reservada, pero cuando entablas confianza puedes platicar con él de manera extraordinaria, lo que te permite saber cómo opera su mente”, señaló la criminóloga.

Durante las entrevistas identificó en él una necesidad de sentirse admirado y especial, además de una percepción particular sobre su propia capacidad. Ramírez Cano también señaló que Guzmán Loera no correspondía al perfil de un psicópata, aunque sí presentaba algunos rasgos asociados con este tipo de personalidad.

“No es un psicópata. Tiene rasgos psicopáticos y rasgos narcisistas que se reflejan en una necesidad de admiración, de sentirse único y especial”, expresó Ramírez.

Según la criminóloga, Guzmán Loera se consideraba una especie de “empresario” que había encontrado una oportunidad de negocio dentro de la ilegalidad. La especialista consideró que tenía habilidad para los negocios ilícitos, aunque señaló que su coeficiente intelectual se encontraba dentro de un rango normal.

“A diferencia de otros capos que tienden a personalizar más el ejercicio de la delincuencia, como el Z-40 que comete actos atroces de violencia, Guzmán Loera es un capo de la vieja escuela que respeta la palabra.”

¿Qué actitud tenía frente a una posible extradición?

Durante las conversaciones que sostuvo con la especialista en 2016, Guzmán Loera ya contemplaba la posibilidad de ser enviado a Estados Unidos. Según su propio relato, llegó a considerar que negociar podía ser una alternativa y mostró una actitud diferente a la que había mantenido durante sus anteriores fugas.

Durante sus conversaciones, “El Chapo” reveló algunos aspectos de su personalidad y la manera en que enfrentaba la posibilidad de ser extraditado / Redes Sociales

“Cuando él tuvo una aproximación a lo que era la extradición, consideró que no era tan malo y que podía hacer un acuerdo”, aseguró la criminóloga.

¿Por qué decidió escapar en ocasiones anteriores? En una de las conversaciones, Ramírez Cano cuestionó a Guzmán sobre sus fugas y sobre lo que pensaba mientras recorría el túnel que había sido construido para escapar del penal. El propio narcotraficante reconoció que su principal preocupación en aquel momento era evitar ser capturado.

“Ah, no, pues esta última, estuve muy estresado todo el tiempo. Pero siempre me porté bien, me he portado bien señorita”, le habría respondido Guzmán Loera.

Cuando la especialista le recordó que fugarse en dos ocasiones constituía un delito, Guzmán respondió: “Bueno no, pero yo no quería que me extraditaran señorita”.

¿Cuál era entonces su mayor miedo?

Una de las revelaciones más particulares de las conversaciones ocurrió cuando Ramírez Cano le preguntó directamente a qué le temía. Aunque la especialista explicó que Guzmán se mostraba como una persona poco propensa a reconocer miedo, él identificó una situación concreta que le provocaba temor desde su infancia.

“Usted sabe que soy poco de temer, pero lo que sí me da mucho miedo es la oscuridad”, le respondió entonces Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.

El narcotraficante explicó que ese temor se remontaba a su niñez, cuando tenía que atravesar un patio durante la madrugada para llegar al baño. Según contó, en una ocasión un objeto cayó dentro de una fuente y el fuerte ruido lo hizo salir corriendo, una experiencia que, de acuerdo con su propio relato, permaneció en su memoria.

“Es que déjeme le cuento que cuando yo era chiquito, teníamos que salir al baño y atravesar el patio trasero que en un costado tenía una fuente y un día que salí en la madrugada, ya no me podía aguantar, en ese momento, algo muy pesado cayó en la fuente y salí hecho una bala, ocasionó tal ruido que también uno de mis hermanos se despertó del susto”, reveló para sorpresa de la también abogada.

Guzmán Loera reconoció ante la criminóloga cuál era el miedo que lo acompañaba desde su infancia / (@ShimonPro)

“Nombre oiga, estábamos tan asustados, yo más, que jamás pude atravesar ese patio solo”.

¿Qué revelaron estas conversaciones?

El trabajo de Mónica Ramírez Cano permitió construir un perfil psicológico de Guzmán Loera a partir de sus propias respuestas y de la observación de su comportamiento durante las entrevistas. La especialista también ha realizado perfiles de otros criminales de alto impacto, entre ellos Miguel Ángel Treviño Morales, “El Z-40”; Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, y Dámaso López Núñez, “El Licenciado”.

Más allá de la imagen pública construida alrededor de “El Chapo”, las conversaciones recopiladas por la criminóloga muestran distintos aspectos de su personalidad: desde su manera de relacionarse y negociar hasta su necesidad de reconocimiento y un miedo que, según él mismo contó, nació durante su infancia.