Chávez, visiblemente molesto por el desvío de atención y la actitud irrespetuosa de Haugen hacia De Alba, interviene rápidamente para defender a la conductora. Le aclara a su oponente que el conflicto es entre ellos dos y que no debe involucrar a De Alba en sus diferencias. Este gesto inesperado por parte de Chávez demuestra su carácter y su disposición a proteger a quienes considera injustamente atacados.

La rivalidad entre Julio César Chávez y Greg Haugen adquirió una nueva dimensión durante aquella entrevista, dejando en claro la intensidad de los sentimientos que los unían. Más allá de su feroz deseo de derrotar a Haugen en el ring, Chávez mostró su integridad al no permitir que Rebeca de Alba se viera envuelta en su confrontación.

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