¿Qué pasaría si una ruptura amorosa fuera narrada como la final de una Copa del Mundo? Esa es la premisa de El día que México ganó el Mundial, la nueva tragicomedia contemporánea protagonizada por Carlos Speitzer y Alexa Martín, que llegó a La Teatrería bajo la dirección de Fernando Zuloaga.

La puesta en escena narra los 16 años de relación de Pablo y Bárbara como si se tratara de una final de la Copa del Mundo. / Cortesía

En entrevista para CONTRA, los actores compartieron su entusiasmo por el estreno de la obra, que ha logrado una respuesta positiva del público durante sus primeras funciones.

"Estamos muy contentos por cómo nos recibió la gente el primer fin de semana. Sabemos que vienen semanas de mucho trabajo, pero tenemos la esperanza de que el público siga llenando las funciones", comentó Carlos Speitzer, visiblemente emocionado.

Escrita por Guillermo Ríos y Santiago Ríos, la puesta en escena transforma una historia de amor y divorcio en una transmisión deportiva donde cada recuerdo se convierte en una jugada decisiva. La trama sigue a Pablo y Bárbara, quienes esperan la firma de su divorcio mientras dos cronistas deportivos irrumpen para narrar sus dieciséis años de relación como si se tratara del partido más importante de sus vidas.

Un reto actoral lleno de imaginación

Ambos actores coincidieron en que uno de los mayores desafíos del montaje fue construir una relación de más de una década sobre el escenario y transitar por distintas épocas de la vida de los personajes.

Este de manera personal tendrá que ver con el construir una relación de 16 años cuando no he tenido una relación tan larga. Aunque es mi reto y mi meta en esta completamente. El construir una relación donde puedan caber todas las imágenes, las anécdotas que existen de manera coherente

Además, la producción apuesta por una escenografía minimalista, lo que obliga a los intérpretes a utilizar constantemente la imaginación para recrear los diferentes espacios donde se desarrolla la historia.

"Tenemos momentos donde nos convertimos en niños de seis años, muchos cambios de vestuario y de escenarios... Son 90 minutos de estar pero a full durante la obra", contó Alexa.

La comunicación, el verdadero rival

Más allá del romance o el desamor, los actores coinciden en que la obra pone sobre la mesa uno de los problemas más comunes en las relaciones: la falta de comunicación.

Gran parte de la problemática de la obra radica en la comunicación, en qué queremos escuchar, pero cómo queremos escucharlo y qué queremos decir, pero cómo vamos a decirlo, por no afectar a lo otro, cuando una relación realmente tendría que ser suelta, señaló Speitzer.

Por su parte, Alexa espera que las mujeres que vean la puesta en escena reflexionen sobre el lugar que ocupan dentro de sus relaciones.

"Me gustaría que salieran pensando si realmente quieren seguir ahí, si están en una relación donde se sienten queridas, porque una relación es de dos, entonces si hay una parte que ya no funciona, no hay nada que hacer, a veces se puede rescatar, entonces pues sería eso, que reflexionen y que se den cuenta en qué punto están de su relación", comentó.

La obra se presenta en La Teatrería con funciones sabatinas hasta el próximo 18 de julio. / Cortesía

Más que una obra sobre futbol

A pesar de su título, El día que México ganó el Mundial no es una historia sobre futbol.

Las referencias deportivas funcionan como una metáfora para hablar de los triunfos, derrotas, remontadas y tiempos extra que suelen presentarse en cualquier relación de pareja.

Antes de despedirse, los protagonistas resumieron el corazón de la obra en dos frases. Para Alexa Martin, "Tanto en la cancha como en el amor, siempre hay una oportunidad para remontar"; mientras que para Carlos Speitzer, "Nada más vivo que lo que se vive en 90 minutos". Dos ideas que condensan la esencia de una tragicomedia donde el amor, el desamor y la nostalgia se juegan como la final más importante de la vida.

El día que México ganó el Mundial se presenta en La Teatrería hasta el próximo 18 de julio, con funciones los sábados a las 18:00 y 20:00 horas.

Cortesía