La Selección Mexicana afrontará ante Chequia su último compromiso de la Fase de Grupos del Mundial 2026 con la tranquilidad de tener asegurado su lugar en los Octavos de Final. Sin embargo, la historia demuestra que los terceros partidos de Copa del Mundo rara vez han sido un trámite para el Tricolor.
A lo largo de sus participaciones mundialistas, México ha disputado 16 encuentros correspondientes al cierre de la Fase de Grupos. El balance es de cinco victorias, cuatro empates y siete derrotas.
Los antecedentes positivos del Tri
Entre los antecedentes más positivos destacan triunfos que quedaron marcados en la memoria de los aficionados. En Chile 1962, el equipo mexicano derrotó 3-1 a Checoslovaquia para conseguir la primera victoria mundialista de su historia. Más tarde, en México 1970, venció 1-0 a Bélgica, mientras que en la Copa del Mundo de 1986 superó por el mismo marcador a Irak para cerrar una destacada Primera Fase como anfitrión.
Sin embargo, en tiempos más recientes, los terceros encuentros han representado un desafío mayor. En Alemania 2006, el conjunto nacional cayó 2-1 frente a Portugal; cuatro años después perdió 1-0 contra Uruguay en Sudáfrica. Aunque en Brasil 2014 logró imponerse 3-1 a Croacia, ese resultado no le alcanzó para quedarse con el primer lugar del grupo debido a la diferencia de goles.
Rusia 2018, el ejemplo más claro
Uno de los ejemplos más claros de cómo un mal cierre puede alterar el destino de un Mundial ocurrió en Rusia 2018. Tras las históricas victorias sobre Alemania y Corea del Sur, México tenía la posibilidad de firmar una Fase de Grupos perfecta, pero fue goleado 3-0 por Suecia.
A pesar de clasificar a Octavos, terminó cruzándose con Brasil, selección que lo eliminó una vez más en la búsqueda del ansiado quinto partido.
La experiencia más amarga llegó en Qatar 2022. El Tri venció 2-1 a Arabia Saudita en su último encuentro de grupo, pero el resultado fue insuficiente. La diferencia de goles lo dejó fuera de los octavos de final.
La diferencia ahora es que el equipo dirigido por Javier Aguirre no juega para evitar una eliminación prematura ni para corregir errores del camino. Esta vez, el objetivo es confirmar el buen momento que atraviesa, cerrar la fase de grupos con autoridad y reforzar la candidatura de un equipo que poco a poco empieza a generar ilusión.

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