México deberá prepararse para los efectos de un episodio de El Niño muy fuerte, fenómeno que podría modificar las condiciones meteorológicas durante los últimos meses de 2026 y extender sus consecuencias hasta la primavera de 2027. Entre los principales riesgos previstos se encuentran temperaturas excepcionalmente elevadas, lluvias por debajo del promedio y condiciones que podrían favorecer un incremento de los incendios forestales.
Fabián Vázquez Romaña, titular del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), presentó el panorama durante una conferencia sobre la temporada de frentes fríos y explicó que existe una probabilidad superior al 95% de enfrentar un escenario de El Niño muy fuerte. Aunque uno de los momentos de mayor actividad del fenómeno se produciría hacia finales de 2026, sus consecuencias podrían mantenerse durante varios meses y hacerse especialmente evidentes durante la siguiente primavera.
¿Cuándo alcanzará El Niño su mayor intensidad?
De acuerdo con el responsable del SMN, uno de los momentos clave ocurrirá durante el último trimestre de 2026, específicamente entre octubre, noviembre y diciembre, cuando El Niño alcanzaría un pico importante.
“Vamos a estar sobre un Niño muy fuerte, eso es lo que tenemos que tener muy claro y con una probabilidad muy alta de que ocurra, de más del 95% de probabilidad, de que tengamos un escenario de El Niño muy fuerte. Justo el pico de El Niño va a ser en el trimestre de octubre, noviembre, diciembre”.
Este escenario coincidirá con la llegada de los sistemas frontales. El pronóstico presentado contempla 56 frentes fríos durante la temporada, cifra ligeramente superior al promedio anual de aproximadamente 50, por lo que la interacción entre diferentes sistemas meteorológicos será uno de los factores que deberán vigilar las autoridades.
Durante octubre y noviembre de 2026, por ejemplo, la presencia de frentes fríos podría interactuar con la humedad procedente del Pacífico y generar condiciones que favorezcan ciclones tropicales de mayor intensidad. El Golfo de México también será una región que deberá mantenerse bajo vigilancia ante la posibilidad de interacción entre aguas cálidas y masas de aire frío.
¿Cómo afectará El Niño a México durante el invierno?
Los efectos previstos no serán iguales durante toda la temporada. Para el invierno, el escenario planteado por el SMN contempla condiciones más húmedas en diferentes regiones del norte de México, situación que también podría favorecer episodios de nevadas y heladas.
“Todos los estados del norte van a tener un período relativamente más húmedo durante el invierno”, explicó el titular del SMN.
Las lluvias durante esta etapa pueden resultar importantes debido a que ayudarían a incrementar la humedad disponible antes de la llegada de los meses más cálidos. De hecho, se anticipa que octubre de 2026 presente precipitaciones por encima del promedio, una situación que podría ayudar a disminuir parcialmente las condiciones que posteriormente favorecen los incendios.
Sin embargo, el panorama podría cambiar considerablemente conforme termine el invierno. Los especialistas anticipan que los efectos de El Niño continuarán durante la primavera de 2027, cuando las condiciones serían más secas y las temperaturas comenzarían a representar uno de los principales riesgos.
“Sus efectos se van a mantener en esta temporada y también la primavera del próximo año”, explicó Vázquez Romaña.
¿México podría romper récords de calor en 2027?
La primavera de 2027 aparece como uno de los periodos que más preocupa dentro del escenario meteorológico. Si continúa la tendencia de precipitaciones por debajo de los niveles habituales, México podría enfrentar temperaturas extremadamente elevadas y un incremento de las regiones afectadas por sequía.
El titular del Servicio Meteorológico Nacional incluso planteó la posibilidad de que durante ese periodo se superen registros históricos de temperatura máxima en diferentes regiones del país.
“Debemos prepararnos y estar conscientes de que se pueden romper los récords de temperatura máxima en buena parte del país y en todo el planeta. Y podríamos tener potencialmente una mayor cantidad de incendios forestales si continúa esta tendencia de menos lluvia y pudiéramos tener un escenario de más regiones con sequía”.
Esto abre la posibilidad de que 2027 se coloque entre los años con mayores temperaturas registradas en México, aunque dependerá de cómo evolucione El Niño y de las condiciones atmosféricas durante los siguientes meses. Por ello, el escenario debe entenderse como un pronóstico y no como la confirmación de que necesariamente se establecerán nuevos récords.
¿Por qué podrían aumentar los incendios forestales?
Uno de los efectos que más preocupa a los especialistas es la combinación de temperaturas elevadas, déficit de lluvia y vegetación seca, elementos capaces de incrementar las condiciones favorables para la propagación de incendios forestales.
El problema comienza incluso antes de la primavera. Cuando un territorio atraviesa periodos prolongados con poca lluvia, la vegetación puede secarse y convertirse posteriormente en material combustible. El SMN advierte que el déficit registrado durante diferentes momentos de 2026 podría convertirse en un factor importante durante 2027 si la tendencia continúa.
“Históricamente lo que ha ocurrido con eventos de El Niño es que si tenemos un déficit de lluvia como lo que se observó en julio y agosto ahorita a nivel nacional, y esta tendencia continúa, pudiéramos tener mayor cama combustible para que pudiéramos tener más incendios forestales durante la primavera del próximo año y un aumento en las temperaturas”.
Las precipitaciones previstas para octubre podrían ayudar a reducir parcialmente ese riesgo al incrementar la humedad del suelo y la vegetación, pero todavía será necesario observar cómo evoluciona el régimen de lluvias durante los meses siguientes.
El Niño también podría influir en los ciclones
Antes de llegar a la primavera de 2027, los últimos meses de 2026 también requerirán vigilancia por la actividad ciclónica. La interacción entre la humedad de los océanos y los primeros frentes fríos podría crear condiciones favorables para la formación o intensificación de determinados sistemas.
Particular atención requerirá el Golfo de México, donde la combinación de aguas cálidas y masas de aire frío puede favorecer fenómenos de rápida evolución. La preocupación con algunos sistemas desarrollados en esta región radica en la cercanía con territorio mexicano, pues pueden disponer de menos tiempo sobre el mar antes de alcanzar zonas costeras.
El Pacífico también será relevante debido a la influencia que El Niño puede ejercer sobre la actividad ciclónica, por lo que autoridades meteorológicas mantendrán vigilancia durante la parte final de la temporada de huracanes.
¿Qué se espera para México en 2027?
El escenario presentado por el SMN dibuja dos etapas distintas. Primero, un invierno relativamente más húmedo en el norte del país, acompañado de frentes fríos, heladas y posibles nevadas; posteriormente, una primavera que podría resultar considerablemente más seca y caliente.
Será precisamente durante esta segunda etapa cuando aumente la preocupación por temperaturas máximas, sequía e incendios forestales. Si el déficit de precipitaciones continúa y El Niño mantiene una intensidad considerable, podrían existir las condiciones necesarias para superar registros de calor en diferentes puntos del territorio mexicano.
Sin embargo, la evolución del fenómeno será monitoreada durante los próximos meses y los pronósticos podrán modificarse conforme aparezcan nuevos datos. Por ahora, la advertencia del Servicio Meteorológico Nacional apunta a prepararse para un El Niño muy fuerte cuyos efectos no terminarían con 2026, sino que podrían prolongarse hasta una primavera de 2027 especialmente cálida y seca para México.

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