KARLA UZETA
El de ayer fue el primer partido que se realizó en el Estadio Olímpico Universitario ya sin mallas.
Cerca de 30 mil personas asistieron al duelo entre Pumas y Monarcas, y actuaron como si estuvieran acostumbrados a un inmueble sin rajas, pues tuvieron un buen comportamiento; sin embargo, las autoridades tanto del Club Universidad como de Protección Civil de la UNAM, trabajaron para prevenir cualquier problema.
En las entradas al Olímpico, se repartieron volantes con las instrucciones que los aficionados debían seguir ante el retiro de las mallas ciclónicas y un posible incidente. El comunicado constó de cinco puntos en los que se explicaba qué hacer.
Y aunque una de las recomendaciones era atender las instrucciones del sonido local en caso de una evacuación, el volumen y claridad del audio del estadio son insuficientes, ya que no se escucha lo que dice la voz oficial antes, durante y después de los partidos.
Pero las previsiones de las autoridades no quedaron sólo en papel, pues el aumento de los elementos de seguridad en el Olímpico fue evidente.
En la primera fila de las gradas, justo donde se colocaron pequeños barandales, se ubicaron elementos de Protección Civil, los cuales le daban la espalda al terreno de juego para estar pendientes de los aficionados, además resguardaron de ambos lados las 9 puertas que dan acceso de la tribuna a la cancha.
Asimismo, en la fosa ‘aparecieron’ más elementos de Seguridad Pública, que los de costumbres, ya que antes del retiro de las rejas, sí había policías resguardando el túnel, pero ayer, era menor la distancia que había entre cada uniformado dentro del corredor que rodea la cancha del estadio de los Pumas.
Al final, el desalojo de los aficionados fue sin problema y los elementos tanto de la SSP como de Protección Civil UNAM terminaron con saldo blanco.
