España luchará este domingo por su segunda medalla de oro en un Mundial tras tumbar la resistencia australiana en un partido agónico y eterno, resuelto tras dos prórrogas, y en el que Marc Gasol, con 33 puntos, seis rebotes y cuatro asistencias, fue decisivo para culminar la remontada de 95-88.

Porque España no jugó como ante Serbia o Italia. De nuevo se atascó el ataque a partir del segundo cuarto y se vio obligada a remar contra corriente para, in extremis, salvar una semifinal que se había puesto complicada gracias a un inmenso Patty Mills, autor de 34 puntos y empeñado en vengarse de lo ocurrido en los Juegos de Río, cuando su rival de hoy les privó del bronce.

El guión parecía que empezaba a escribirse de la mejor manera para España, con triple de Ricky Rubio en el primer ataque y un mate de Juancho Hernangómez tras robo de balón. Como, además, la defensa empezaba apretando como exigía la ocasión, Australia dio la impresión de entrar acogotada en la semifinal, aunque esa imagen duró pocos minutos.