Aunque la Copa del Mundo 2026 será recordada como el torneo con el mejor promedio de goles del siglo XXI, no todas las sedes vivieron el mismo espectáculo ofensivo. El Estadio Guadalajara, en Zapopan, terminó el campeonato como el inmueble con el promedio de gol más bajo entre los 16 estadios que albergaron partidos del certamen.

En los cuatro encuentros disputados en el estadio jalisciense se marcaron apenas seis goles, para un promedio de 1.50 anotaciones por partido, el más bajo de toda la Copa del Mundo. Ninguna otra sede registró una cifra inferior.

La diferencia con los estadios más productivos fue considerable. El Hard Rock Stadium, de Miami, y el NRG Stadium, de Houston, finalizaron con un promedio de 3.86 goles por encuentro, luego de registrar 27 anotaciones en siete partidos cada uno. Es decir, en esas sedes se marcaron, en promedio, más del doble de goles que en el Estadio Akron.

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El Mercedes-Benz Stadium, de Atlanta, también tuvo una alta producción ofensiva con 3.38 goles por partido, mientras que el Lumen Field, de Seattle, alcanzó 3.33. Muy cerca se ubicaron el BC Place, de Vancouver, con 3.29, así como el SoFi Stadium, de Inglewood, el Estadio Azteca y el Estadio BBVA, todos con promedios superiores a los tres goles por encuentro.

En contraste, otras sedes también presentaron registros bajos, aunque ninguno tan reducido como el del Akron. El Levi's Stadium, de Santa Clara, promedió 2.00 goles por partido; el Lincoln Financial Field, de Filadelfia, 2.17; el Gillette Stadium, de Foxborough, 2.29, y el BMO Field, de Toronto, 2.50.

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El bajo promedio del Estadio Akron puede explicarse por la naturaleza de los partidos que recibió, caracterizados por marcadores cerrados y pocas oportunidades claras de gol. A diferencia de otras sedes que albergaron encuentros de eliminación directa o duelos con alta producción ofensiva, los compromisos disputados en Guadalajara estuvieron marcados por el equilibrio defensivo.

El dato resulta llamativo porque contrasta con la tendencia general del torneo. La Copa del Mundo concluyó con 308 goles en 104 partidos, para un promedio global de 2.96 anotaciones por encuentro, el más alto registrado en una edición mundialista del siglo XXI.

Así, mientras el Mundial dejó una de las mejores cifras ofensivas de la historia reciente, el Estadio Akron se convirtió en la excepción estadística al finalizar como la sede con el promedio goleador más bajo de todo el torneo, con apenas 1.50 goles por partido.

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