Aún antes del descanso, España sentenció. De nuevo su gol no se habría entendido desde ninguna perspectiva sin el demérito de su adversario, primero por cómo despejó un saque de esquina y después por cómo el portero fue a por un balón lateral que controló Gerard Moreno, cuyo giro y centro propuso la redención a Laporte. Señalado el otro día en el 1-1 de Lewandowski, esta vez fue él quien marcó. Su cabezazo lo alojó en la red con la sutileza que exigía la acción.
Al borde del intermedio, en tan solo 47 minutos, el asunto del resultado y la clasificación estaba zanjado. Ni Eslovaquia dio para más ni España lo permitió. Menos aún con el 0-3 de Pablo Sarabia, tan solo en el área como certero en su remate al envío de Jordi Alba. Luego llego el 0-4 de Ferrán Torres, de tacón nada más salir, y el 0-5 de Pau Torres, también recién ingresado al campo de cabeza.
Sólo quedaba mirar hacia el otro partido, hacia la capacidad de Polonia para empatar a Suecia, que ganó en el minuto 94. No lo logró. España es segunda de grupo. Ya está en Octavos de Final, ya se reconoce a sí misma y ya tiene gol, tan fundamental para sentirse de nuevo aspirante. Si es o no de nuevo favorita lo determinará cada partido. El lunes toca Croacia. Ya espera Luka Modric.
