El volante del Atalanta, que tiene al alemán Toni Kroos como ídolo, celebró su gol corriendo hacia el banquillo, dando una nueva muestra de la unión del vestuario "azzurro".
Fue el premio para una Italia que pudo desbloquear el marcador mucho antes, de no perdonar Belotti y Chiesa, titulares en sustitución de Ciro Immobile y Lorenzo Insigne, respectivamente, unas buenas oportunidades. También hubo tiempo para el debut de Giacomo Raspadori en la delantera y de Salvatore Sirigu, que saltó al campo en el 90 por Gianluigi Donnarumma.
