En medio de una de las crisis institucionales más agudas de los últimos años, la FIFA ha decidido apretar el acelerador en sus planes de reestructuración global. Mientras la UEFA encabeza un boicot y la oposición interna se intensifica, el organismo presidido por Gianni Infantino distribuyó un documento privado para iniciar una consulta exprés con el fin de ampliar la Copa del Mundo masculina a 64 selecciones a partir de la edición de 2030.

Carlos Cordeiro con Gianni Infantino y Donald Trump | AP

La entidad rectora del futbol internacional busca contratar a una agencia independiente para evaluar las implicaciones estratégicas de llevar el certamen a 64 países participantes. El calendario impuesto resulta sumamente ajustado: la recepción de propuestas concluye el 7 de agosto y la resolución oficial se tomaría el 14 del mismo mes, apenas semanas antes de que venza el plazo fijado por Infantino para aprobar su polémico plan de inversión privada.

Donald Trump y Gianni Infantino, presidentes de Estados Unidos y FIFA | AP

El impulso a este nuevo formato se produce apenas un par de semanas después de que España se coronara en el Mundial de 2026, el primero en disputarse bajo la modalidad de 48 selecciones. Pese a que altos mandos de la FIFA habían rechazado internamente una nueva expansión en el pasado, la cúpula directiva busca ahora analizar el impacto que tendría este cambio sobre el ecosistema y la propuesta comercial del torneo.

Suma de reveses: Rechazo, renuncias y el fantasma de la privatización

La maniobra para incrementar el cupo de participantes llega en un momento crítico para la iniciativa FIFA Forward Enterprise (FFE), proyecto con el que la cúpula directiva pretendía vender una participación minoritaria de sus torneos a inversores externos, encabezados por la firma Thrive Eternal. La propuesta de 20 mil millones de dólares parece tambalearse tras el rechazo categórico de la UEFA, la CONCACAF y la Confederación Asiática de Futbol (AFC).

Gianni Infantino durante el Mundial 2026 | AP

A la postura de las confederaciones se sumó un duro golpe interno con la dimisión esta mañana de Carlos Cordeiro, asesor principal de Infantino. El exdirectivo renuncio a su cargo tras calificar la propuesta de inversión privada como “un mal negocio para el futbol”, incrementando la presión sobre el dirigente suizo-italiano a tres años de las elecciones presidenciales de 2027.

Por su parte, la AFC emitió un contundente pronunciamiento en el que exigió una revisión urgente en la gobernanza de la FIFA, señalando que no es la primera vez que se confronta a los actores principales con iniciativas de gran escala cuya dirección parece estar definida de antemano. Con este panorama, la intención de acelerar un Mundial de 64 equipos promete endurecer aún más la resistencia de los organismos regionales frente a la gestión de Infantino.