El destino ha querido que el Mundial de 2026 regale a los aficionados un duelo de calibre colosal en las semifinales. España y Francia se verán las caras en lo que el planeta fútbol ya etiqueta como una final anticipada. Sin embargo, a pesar de la inmensa cantidad de batallas que estas dos potencias vecinas han librado en las Eurocopas, el historial en las Copas del Mundo esconde un dato sorprendente: solo se han cruzado una vez.
Para encontrar el único antecedente, hay que viajar dos décadas atrás, a los octavos de final de Alemania 2006. Aquella noche en Hannover dejó una cicatriz profunda en el fútbol español y se convirtió en una de las páginas más gloriosas del combinado galo.
FRANCIA ECHÓ A ESPAÑA EN 2006
El escenario previo a aquel partido del 27 de junio de 2006 era radicalmente opuesto a cómo terminó la historia. España, dirigida por Luis Aragonés, volaba alto tras una fase de grupos perfecta, desplegando un juego vistoso que invitaba a soñar con el título. En contraste, 'Les Bleus' arrastraban los pies, habiendo clasificado a octavos a duras penas, como segundos de su sector y sembrando dudas sobre el estado físico de sus veteranos.
El arranque del choque pareció confirmar los pronósticos. En el minuto 28, un penalti ejecutado con maestría por David Villa adelantó a la selección española. La clasificación a cuartos parecía encarrilada, pero Francia guardaba un orgullo de acero. Justo antes de que el árbitro señalara el final del primer tiempo, un joven Franck Ribéry rompió la línea defensiva ibérica y firmó el empate que cambió la dinámica psicológica del torneo.
La segunda mitad fue un monólogo de madurez táctica por parte de los franceses. España perdió la brújula y el centro del campo galo impuso su ley física y técnica. Patrick Vieira materializó la remontada de cabeza, desatando los nervios en el bando español.
Con una España volcada al ataque a la desesperada en el tiempo de descuento, llegó la estocada final. Zinedine Zidane, que jugaba el torneo de su despedida del fútbol profesional, cazó un contragolpe letal, recortó a la defensa y fusiló la portería para sentenciar el 3-1 definitivo.
Aquel triunfo catapultó a Francia emocionalmente, dándoles el impulso necesario para dejar en el camino a Brasil y Portugal antes de caer de pie en la final ante Italia.
LA REVANCHA 20 AÑOS DESPUÉS
Veinte años después de aquella dolorosa eliminación en Alemania, la actual generación de la selección española tiene en sus manos la oportunidad perfecta para saldar las cuentas pendientes del pasado y equilibrar una balanza histórica que, en territorio mundialista, todavía favorece a Francia.

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