Detrás del futbolista que hoy disputa una Copa del Mundo hay un testimonio crudo y humano que obliga a detenerse. Frantzdy Pierrot, jugador de la Selección de Haití comparte una historia nacida en las calles de una nación golpeada que se resiste a despertar de su máximo sueño deportivo.

El ariete caribeño recuerda una infancia de decisiones imposibles en un entorno donde las carencias se multiplicaban al no ser hijo único. Las condiciones para jugar al futbol reflejan el contexto de su origen: "Jugábamos en la calle sin botas de futbol. Usábamos naranjas para jugar porque eran pequeñas. Cuando las golpeabas, chocaban contra piedras. Y a veces había cristales rotos en la calle que se clavaban en los pies. No teníamos dinero para ir al hospital, así que tenías que sacarte tú mismo esos cristales", aseguró.

Frantzdy Pierrot l AP

El futbol como la única e histórica vía de escape

El relato de Pierrot no busca ser una excepción, sino el reflejo de una realidad que aún envuelve a miles de niños en Haití. Por ello, la justa mundialista adquiere una dimensión sociopolítica única para su pueblo. El balón se convierte en una tregua contra la violencia y la falta de oportunidades.

Antes de nuestro primer partido, todo el mundo estaba en la calle. Imagínate: desde las siete de la mañana hasta que comenzó el encuentro. La gente se reunía para verlo en directo. Ese día no hubo disparos, no hubo peleas. No hubo nada, sólo futbol. Todo el mundo estaba centrado únicamente en la selección haitiana

"La gente nos ve como esperanza. Nos ve como felicidad", desgrana ante el medio deportivo MARCA. Esa enorme responsabilidad es la que conduce sus emociones. A sus 11 años, el jugador emigró a Massachusetts, una oportunidad de vida que agradece profundamente. Consciente de su posición actual, lidera una fundación para brindar opciones a los jóvenes de su país, donde afirma que "hay entrenadores que tienen que elegir entre sacarse la licencia o dar de comer a sus hijos".

Sin complejos ante Brasil y un futuro en el FBI

Con el duelo ante Brasil en el horizonte, el delantero sonríe al recordar que históricamente sus compatriotas apoyaban a la 'Canarinha' o a Argentina ante la ausencia de su propia selección en los grandes escenarios.

Sin embargo, advierte que las cosas cambiaron: "Ahora solo tienen una opción. Tienen que apoyarnos a nosotros. No nos importa contra quién juguemos. Vamos a competir. Hemos venido aquí para competir contra cualquiera".

Frantzdy Pierrot l AP

Finalmente, el atacante compartió una faceta desconocida que contrasta con el balompié. Paralelo a su carrera deportiva y por el impulso de su familia, se graduó en Criminología, revelando su deseo de convertirse en agente del FBI en el futuro.

"Si mañana ocurriera algo muy grave, ¿a quién llamarían? Exactamente. Al FBI. Mucha gente, incluso muchos de mis compañeros de equipo, no sabían esto sobre mí. Porque soy una persona tranquila", concluyó al medio periodístico.