Galilea Montijo habló por primera vez con mayor detalle sobre el complicado problema que enfrentó en su rostro después de someterse a una cirugía estética a principios de este año. La conductora de “Hoy” y “La Casa de los Famosos México” reveló que las consecuencias del procedimiento fueron mucho más graves de lo que imaginó y que incluso llegó a pensar en retirarse de la televisión después de tres décadas de carrera.
La presentadora explicó que originalmente buscaba levantar una de sus cejas y mejorar el contorno del cuello, pero el proceso de recuperación se complicó tras utilizar una sustancia para desinflamar. A partir de ese momento comenzó un periodo marcado por dolor, inflamación, falta de control en ciertas zonas del rostro y una fuerte afectación emocional.
¿Qué le pasó realmente a Galilea Montijo en el rostro?
Durante una conversación con la doctora María Del Mar Guerra, quien posteriormente intervino en su recuperación, Galilea explicó que el procedimiento tenía como objetivo levantar la ceja y retirar una pequeña parte de una glándula ubicada debajo del cuello para mejorar el perfil de esa zona.
"Iba a quitar un poquito de las glándulas porque eran las que me tumbaban como el cuello. Entonces dije, bueno, aprovechamos porque pues aprovechemos, o sea, si eso me va a ayudar a que el cuello se levante, está increíble", confesó la conductora.
Sin embargo, el panorama cambió cuando ingirió un líquido para desinflamar y comenzó a sentir una fuerte sensación de quemadura interna. De acuerdo con su relato, la reacción provocó una contractura y afectó el control de algunas zonas de su rostro.
A partir de ese momento, Galilea comenzó a presentar una evidente asimetría en el labio y complicaciones relacionadas con el sistema linfático del ojo, situación que desencadenó un largo proceso de recuperación.
Galilea sufrió dolor intenso durante meses
La doctora María Del Mar Guerra explicó que el caso de la conductora fue delicado y que el dolor que presentó fue considerable.
"Gali tenía dolor. O sea, yo no sé si ustedes alguna vez se han quemado con la estufa lo que duele. Ahora imagínate tener el cuello quemado, la ceja inflamada, hay un dolor, había hormigueo".
Desde entonces, Montijo ha tenido que someterse a diversas terapias y tratamientos para recuperar movilidad, disminuir la inflamación y mejorar el aspecto de su rostro.
La conductora reconoció que los efectos físicos fueron acompañados por un desgaste emocional importante, especialmente porque se encontraba expuesta diariamente frente a las cámaras mientras su apariencia cambiaba de manera evidente.
Pensó que ya no podría trabajar en televisión
Galilea confesó que una de las etapas más difíciles fue cuando comenzó a sentir que ya no reconocía su propia imagen.
"Porque también psicológicamente yo dije, ya no voy a trabajar en la televisión. O sea, me cambió la cara. O sea, llegó un punto que dije, me cambió la mirada, ¿qué me hizo? Yo no soy esta. Yo siempre he tenido mucho miedo y tú lo sabes incluso de cambiar mi expresión; yo estaba tristísima, dije bueno, fue mi decisión".
La conductora reveló que incluso recibió tratamiento psicológico para poder enfrentar las consecuencias emocionales del procedimiento, especialmente por el temor de que su imagen afectara definitivamente su carrera profesional.
Los memes le causaron más dolor del que mostró
A pesar de las complicaciones, Galilea nunca dejó de trabajar y continuó apareciendo tanto en “Hoy” como en otros proyectos, lo que provocó comentarios, burlas y memes en redes sociales.
Aunque dijo estar acostumbrada a la crítica pública, reconoció que esta vez la situación fue distinta porque detrás de los cambios físicos existía un problema médico real.
"No puedo controlar mi boca ni mi ojo, no los podía controlar, para los memes son maravillosos, pero a mi me daba muchísimo dolor, por supuesto que perdí trabajo".
Montijo explicó que, además del dolor físico, también enfrentó consecuencias profesionales y emocionales derivadas de la situación.
Su recuperación sigue en proceso
Después del procedimiento, Galilea viajó a Barcelona y, al regresar, notó que el tiempo estimado de recuperación ya había pasado sin que su rostro volviera a la normalidad. Fue entonces cuando comenzó a preocuparse seriamente, pues la inflamación continuaba y la movilidad no era la misma.
Pese a ello, la presentadora siguió trabajando y mantuvo sus compromisos profesionales, aunque reconoció que atravesó momentos difíciles frente al escrutinio de las redes sociales. Actualmente, su recuperación avanza favorablemente, aunque Galilea admitió que todavía presenta secuelas y que el dolor en el cuello se ha vuelto crónico.
Galilea defiende el derecho a querer verse bien
Finalmente, la conductora reflexionó sobre la presión social que existe alrededor de los procedimientos estéticos y defendió el derecho de cada persona a decidir cómo quiere envejecer.
"Por qué no envejecer como uno quisiera, envejecer bonitos, envejecer dignas, que nos salgas unas arrugas bonitas, que nos salgan unas canas bellas, o no, es cosa de cada quien".
Con esta declaración, Galilea dejó claro que no se arrepiente de querer verse bien, aunque sí reconoció que su experiencia le dejó una importante lección sobre los riesgos que pueden existir incluso cuando los procedimientos se realizan en lugares especializados.
Por ahora, la conductora continúa con sus tratamientos y mantiene su actividad profesional, mientras poco a poco recupera la movilidad y la apariencia de su rostro.

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